Un estudio de la Universidad de St. Gallen ubica al país en el puesto 104 entre 151 economías, destacando una desconexión entre el poder de sus élites y la generación de valor.
La Argentina cayó 18 lugares en el Índice de Calidad de Élites (EQx) 2025, elaborado por la Universidad de St. Gallen, y se ubicó en el puesto 104° de 151 economías evaluadas. El informe señala que, si bien las élites locales mantienen una influencia política y económica significativa (puestos 39° y 60°, respectivamente), no logran traducir ese poder en bienestar ni crecimiento sostenido, ya que en la variable de Valor Económico el país se desploma al puesto 128°.
Entre los factores que explican el retroceso se encuentran la inflación (puesto 130°), el deflactor del PBI (146°), la formación bruta de capital (126°), las importaciones afectadas por medidas proteccionistas (134°) y la globalización económica (111°). En educación, a pesar de una alta inversión en nivel superior (puesto 22°), los resultados en pruebas PISA son modestos (59°) y se registra una fuga de cerebros hacia el exterior (23°).
El análisis, presentado por Pablo San Martín, presidente de SMS Latinoamérica, sugiere que para mejorar la calidad de las élites se requieren reformas en el sistema tributario (puesto 132° en tasa de impuestos a sociedades), mejores incentivos para modelos de negocios competitivos, inversión en infraestructura y una mejora en la calidad educativa.
En la región, Chile lidera el ranking en el puesto 37°, seguido por Perú (50°), Costa Rica (51°), Brasil (54°) y México (55°). A nivel global, los primeros puestos son para Singapur, Estados Unidos y Japón.
