El actor y conductor presentó Gutiérrez is mai neim, la serie de ocho episodios que se estrena hoy en Disney+. En diálogo con LA NACION, habló del desafío físico que implicó su personaje, su postura sobre los límites del humor y cómo maneja la exposición de sus hijas en las redes sociales.
Darío Barassi, de 42 años, llegó a las oficinas de Disney en el barrio de Palermo para presentar Gutiérrez is mai neim, la serie de comedia negra que se estrena hoy en Disney+. En la ficción, dirigida por Jesús Braceras y producida por Pampa Films, interpreta al subcomisario Roberto Gutiérrez, un policía del conurbano bonaerense que, junto al teniente Rubén Torcoletti (Yayo Guridi), investiga el asesinato del embajador ruso en Argentina.
En la entrevista, Barassi explicó que el personaje representó un desafío radical: “Los actores tenemos momentos en los cuales buscamos proyectos más cercanos porque estamos un poco más vagos, ‘dame uno que sea medio Barassi, un gordo romántico’. De repente, me llegó Gutiérrez… y era un libro que no tenía absolutamente nada que ver conmigo: conurbano, humor negro, viveza criolla, calle, todo un universo que toco muy de oído”.
El actor detalló que el cambio físico implicó raparse la cabeza: “‘Vamos a sacar a Barassi al punto tal que te tenemos que pelar’, me dijo, y fue como ‘no, no me voy a pelar, no hay manera, ya bastante soy un adefesio humano, por favor no me quiten este pelo hermoso’, y a los dos segundos me estaban pelando y todos disfrutándolo”. Además, señaló que el rodaje duró tres meses y que contó con un doble de riesgo para las escenas de altura.
Sobre los límites del humor, Barassi afirmó: “¿Viste que ahora todo el humor está sobreanalizado y sobrepensado? Yo no entré en esa camada. Para mí, es imposible hacer humor con un marco tan estricto. El límite del humor es cuando molesta, hiere o afecta al otro”. En ese sentido, dijo que en su programa de televisión “si registro que alguien se empieza a molestar o a incomodar, pego el volantazo”.
En cuanto a la exposición de sus hijas, Barassi explicó que decidió tapar sus rostros en las fotos después de que una imagen de su hija mayor fuera tatuada por un fanático. “Cuando vi a mi hija bebé en el pecho peludo de un caballero, dije: ‘No sé si está bueno'”, relató. “Siento que ellas no eligieron ser hijas de Barassi, por eso quiero darles tiempo para que esa elección pase por un proceso más intelectual”.
El actor también se refirió a la convivencia entre su faceta de conductor y la de actor: “Disfruto mucho de conducir, aunque antes no estaba en mi radar. De hecho, le escapaba bastante y cuando surgían ofertas decía que no, pero en la pandemia [con Cien argentinos dicen] fue más una necesidad y se convirtió en una vocación”. Sobre su vida familiar, aseguró: “Mis hijas son prioridad absoluta en mi vida, son lo que más me importa en mi existencia”.
