Brooklyn Rolph, estudiante de Biología de la Universidad Mary Baldwin, encontró una herramienta de piedra de entre 3.000 y 4.500 años durante una salida académica en una isla barrera de la costa oriental de Virginia. El objeto quedó bajo custodia estatal.
Entre las conchas de una isla barrera de la costa oriental de Virginia, Brooklyn Rolph buscaba dientes de tiburón cuando vio una piedra que no se parecía a las demás. La estudiante de Biología de la Universidad Mary Baldwin la recogió el 21 de septiembre y encontró una punta de piedra de entre 3.000 y 4.500 años que pasó a custodia estatal.
La herramienta, de unos 15 centímetros de largo, apareció junto a una entrada de mar, en una zona de la isla donde las mareas modifican constantemente el paisaje.
De acuerdo con un comunicado de la Universidad Mary Baldwin, la excursión no tenía fines arqueológicos. El grupo había viajado para estudiar ambientes costeros y contaba con autorización estatal para ingresar a la isla.
La marea dejó menos de una hora para recorrer la isla
La actividad integraba un curso de ecología de cuatro días en el Centro de Investigación Costera Anheuser-Busch, perteneciente a la Universidad de Virginia.
Cuatro docentes de Biología de la Universidad Mary Baldwin dirigieron la salida, entre ellos Paul Callo, profesor que acompañaba a los estudiantes.
El viento demoró la navegación hacia las islas. Según informó la universidad, el grupo pasó la mañana en una pradera marina, un sector de vegetación bajo el agua, donde recolectó muestras. Solo más tarde pudo desembarcar y las condiciones del mar limitaron la visita a entre 35 y 40 minutos.
Callo afirmó en el comunicado universitario que la coincidencia de circunstancias fue inusual. La marea subía y el objeto estaba por quedar cubierto de sedimentos. Si el grupo hubiera llegado más tarde, la herramienta habría quedado fuera de la vista.
Rolph contó que, después de levantarla, corrió para mostrársela a Adam Seroka, otro de los profesores presentes en la excursión. La estudiante advirtió la reacción de sus compañeros y docentes antes de conocer la antigüedad estimada del hallazgo.
Los arqueólogos estatales estimaron una antigüedad de hasta 4.500 años
Los arqueólogos estatales identificaron el objeto como una punta Lehigh/Koens-Crispin, una clasificación utilizada para determinadas herramientas de piedra elaboradas por antiguas poblaciones de América del Norte.
La institución también indicó que el arqueólogo que examinó la punta le dijo a Rolph que no había visto otra de ese tipo en un estado similar. Se trata de una apreciación inicial transmitida a la estudiante y no permite establecer quién fabricó la herramienta ni cómo llegó a la isla.
Callo destacó el significado de entrar en contacto con una herramienta elaborada miles de años atrás y planteó la posibilidad de que Rolph haya sido la primera persona en verla y tocarla desde que quedó depositada en ese lugar.
El permiso estatal impidió que la estudiante conservara el hallazgo
La isla donde apareció la herramienta es una reserva natural administrada por el Departamento de Conservación y Recreación de Virginia. Su condición de área protegida establece un marco específico para la recuperación y conservación de objetos arqueológicos.
Ese marco definió el destino de la punta. Callo le advirtió a Rolph que posiblemente no podría conservarla, y la directora del centro de investigación costera consultó a las autoridades. La respuesta fue que el objeto pertenecía al estado de Virginia.
Personal del Departamento de Conservación y Recreación retiró la punta el día del hallazgo, a pedido del arqueólogo estatal, según el comunicado universitario. Luego, la herramienta fue trasladada al Departamento de Recursos Históricos de Virginia para su estudio y resguardo.
Rolph aceptó entregarla a las autoridades. La estudiante contó que algunos compañeros se sorprendieron por la decisión, pero consideró que era lo adecuado.
