La senadora Patricia Bullrich se convirtió en la primera voz del oficialismo en cuestionar abiertamente la defensa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, frente a las denuncias sobre su patrimonio.
Fiel a su estilo directo, Patricia Bullrich se erigió en la primera voz del oficialismo en cuestionar públicamente la estrategia del aún jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para defenderse de la investigación judicial sobre el aumento de su patrimonio y nivel de vida desde que llegó a la función pública.
Aunque como senadora ya está fuera del Poder Ejecutivo, Bullrich mantiene una alta cuota de poder e influencia en el espacio oficialista, al punto de integrar habitualmente reuniones de Gabinete y la mesa chica de seguimiento político del Gobierno.
Con un perfil tradicionalmente alto, la ex candidata presidencial fue una de las principales afectadas por el escándalo en torno a Adorni, lo que alteró sus planes ofensivos en el Senado y sus apariciones mediáticas.
A comienzos de abril, su círculo empezó a filtrar su disconformidad con la manera en que Adorni y el Gobierno enfrentaban las denuncias y los testimonios judiciales sobre anomalías en la compra de propiedades y tren de gastos. Varios integrantes del Gobierno compartían las críticas de manera reservada, aunque cumplían con la orden de respaldar públicamente al funcionario.
La insatisfacción de Bullrich también se alimentaba de las fricciones con la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei. Ambas se desconfían mutuamente: el presidente Milei considera a Bullrich más proclive a su propio proyecto que al de La Libertad Avanza, mientras que la senadora descree de la fortaleza política del mileísmo.
Hace casi tres semanas, en un desayuno con empresarios, Bullrich sentenció que Adorni “ya se debería haber ido”. Ese pronunciamiento llegó a oídos de Karina Milei, quien evitó cualquier reprimenda.
El informe de Adorni ante los diputados, donde se negó a explicar su patrimonio, calmó momentáneamente las aguas. Sin embargo, la tensión volvió a subir cuando apareció el testimonio judicial del encargado de las refacciones en la casa del country de Adorni, quien informó que los arreglos costaron 245.000 dólares, pagados en efectivo y sin factura.
Ante el silencio de Adorni y la ratificación en su cargo por parte de los Milei, Bullrich decidió cruzar una frontera que nadie había atravesado hasta entonces. Primero hizo trascender que había hablado con Milei para decirle que lo mejor para el Gobierno era la salida del funcionario. Luego, en una entrevista en A24, cuestionó la demora de Adorni en aclarar su situación: “Lo tiene que explicar de inmediato”.
La aparición televisiva de Bullrich tomó por sorpresa a los Milei. Minutos después, el presidente salió al aire por teléfono en LN+ para replicar los dardos de la senadora, mostrándose destemplado. Al día siguiente, Adorni le respondió a Bullrich durante una charla con Alejandro Fantino, dejando un mensaje contra las traiciones y advirtiendo que ya llegará el momento de hablar “mucho”.
En la reunión de Gabinete del viernes, de la que participó Bullrich, no se difundió si la senadora repitió sus críticas. Sí se informó que Milei volvió a apoyar a Adorni.
