La senadora nacional de La Libertad Avanza y pastora evangélica sostuvo en Radio Con Vos que el pasaje de la Segunda Carta a los Tesalonicenses se refiere a “quienes no quieren trabajar” y no a quienes no consiguen empleo. Afirmó que no existe contradicción entre las políticas económicas del gobierno de Javier Milei y las enseñanzas bíblicas.
La senadora nacional de La Libertad Avanza (LLA) y pastora evangélica Nadia Márquez mantuvo una entrevista con el periodista Reynaldo Sietecase en Radio Con Vos, en la que se discutió la relación entre el cristianismo, la justicia social y las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.
Durante el intercambio, Márquez citó la frase “el que no trabaja, que no coma” y afirmó que el pasaje bíblico no alude a quienes no pueden conseguir empleo, sino a quienes no quieren trabajar, a quienes calificó como “vagos”. La senadora sostuvo que no existe contradicción entre las medidas oficiales y las enseñanzas bíblicas.
La conversación comenzó cuando Sietecase preguntó cómo se compatibiliza la doctrina cristiana, con sus referencias a la solidaridad y a la protección de los más débiles, con un programa económico marcado por el ajuste del gasto público, la reducción de partidas estatales y cambios en las políticas de asistencia. El periodista mencionó las enseñanzas de Jesús y la defensa de los pobres y vulnerables, y solicitó a la senadora que explicara cómo conciliaba esos principios con el discurso presidencial contra la justicia social y las decisiones económicas del oficialismo.
Márquez respondió preguntando: “¿En qué basa de la Biblia eso que dice?”. Sietecase contestó que había leído la Biblia. La senadora explicó que su pregunta apuntaba a “poder entender cuál es el marco” desde el que el periodista planteaba el tema. Luego rechazó que existiera una contradicción entre el cristianismo y las políticas de Milei. “La Biblia siempre habla de los vulnerables, de los pobres. Pero no es que no veo la contradicción, no creo que la haya”, sostuvo.
Para fundamentar esa posición, la legisladora reivindicó las medidas sociales de la administración libertaria y cuestionó el sistema de intermediación que, según su interpretación, caracterizó a las políticas asistenciales de gobiernos anteriores. “Este gobierno es el que más ha ayudado y ha sacado a los intermediarios y gerentes de la pobreza”, afirmó. En esa línea, aseguró que la gestión actual cuenta, tanto en términos porcentuales como absolutos, con los valores más altos de la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Tarjeta Alimentar y otros mecanismos de protección social. Según su argumento, esos instrumentos están destinados a personas que, después de años de “populismo”, quedaron “a la deriva”.
La afirmación sobre los niveles de asistencia fue presentada por Márquez como una prueba de que el Gobierno no abandonó a los sectores de menores ingresos. El momento más controvertido llegó cuando vinculó la defensa del trabajo con una cita de la Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses. “Por otro lado, lo que nosotros hacemos es fortalecer también todo lo que tiene que ver con el trabajo. Y la Biblia también dice: ‘El que no trabaja, que no coma’. Eso también lo dice la Biblia. Y no se refería al que no podía; se refería al que no quería, al vago. Entonces no hay contradicción en eso”, expresó.
El pasaje, en su formulación más precisa, habla de quien “no está dispuesto” a trabajar, una distinción que también aparece en distintas traducciones de las Escrituras. Los versículos siguientes describen a integrantes de la comunidad que llevaban una vida desordenada, no trabajaban y se entrometían en asuntos ajenos; el texto los exhorta a trabajar tranquilamente y ganarse el sustento. El contexto inmediato se refiere a personas que se negaban voluntariamente a trabajar, no a quienes estaban desempleadas, no conseguían una ocupación o no podían hacerlo.
Esa distinción es relevante para entender el alcance de la intervención de Márquez. La senadora utilizó el pasaje para sostener que la asistencia a los pobres no es incompatible con la exigencia de trabajar, pero también introdujo una clasificación moral entre quienes no pueden hacerlo y quienes no quieren. Quedó abierta la pregunta sobre cómo se determina esa diferencia en una sociedad atravesada por el desempleo, la informalidad, los bajos salarios y las dificultades para acceder a un puesto de trabajo.
La polémica también se relacionó con otra dimensión del cristianismo que Sietecase puso en discusión: el contraste entre las enseñanzas de Jesús y el estilo discursivo del Presidente. El periodista cuestionó los insultos y las descalificaciones que Milei suele dirigir contra sus adversarios y contra periodistas, y planteó si ese comportamiento resultaba compatible con los valores cristianos. Márquez respondió que no le molestaban las formas del mandatario y que, por el contrario, las celebraba.
El trasfondo político de la conversación también estuvo marcado por la cercanía entre Márquez y el universo evangélico. La senadora es hija del pastor Hugo Márquez y desarrolla su actividad religiosa además de su trayectoria política. Su exposición pública se había intensificado en los días anteriores, luego de que Milei participara en Neuquén de la inauguración de un templo evangélico vinculado a su entorno familiar y respaldara políticamente a la legisladora. La entrevista con Sietecase se produjo, además, en la antesala de la llegada del papa León XIV, un contexto que volvió especialmente visible la discusión sobre la relación entre religión, pobreza y decisiones de gobierno.
