Testigos describieron una escena “caótica” y “extraña” durante una cena de la cantante en Sherman Oaks, mientras su representante aseguró que la situación fue exagerada por la prensa.
La nueva aparición pública de Britney Spears volvió a generar atención mediática luego de un episodio ocurrido en un restaurante de Los Ángeles. Según testigos, la cantante de “Toxic” cenó el miércoles por la noche en el restaurante Blue Dog Tavern, en Sherman Oaks, acompañada por su asistente y un guardaespaldas.
El periodista Jeff Sneider, que estaba en el lugar, relató que Spears hacía ruidos de ladridos y se levantaba constantemente de la mesa. En un momento, llevaba un cuchillo en la mano, lo que alarmó a algunos comensales, aunque Sneider aclaró que no percibió intenciones violentas.
Otros testigos señalaron que la cantante gritaba y emitía sonidos similares a ladridos, y que encendió un cigarrillo dentro del local, siendo intervenida por el personal. La mesa quedó desordenada, según describieron.
Horas después, el representante de Spears emitió un comunicado desmintiendo gran parte de las versiones. Afirmó que la cantante estaba disfrutando de una cena tranquila y que los ladridos eran parte de una anécdota sobre su perro. También negó que hubiera puesto en peligro a alguien con el cuchillo, explicando que solo cortaba su hamburguesa.
El episodio ocurre un mes después de que Spears ingresara voluntariamente a rehabilitación, tras ser arrestada en marzo por conducir bajo los efectos del alcohol. Se declaró culpable de conducción temeraria y debe cumplir un año de libertad condicional, asistir a un curso sobre alcoholismo y mantener tratamiento psicológico.
Su abogado, Michael A. Goldstein, señaló que Spears está dando pasos importantes para generar cambios positivos en su vida. Fuentes cercanas indicaron que la cantante se encontraba “muy bien” tras salir de rehabilitación y que continúa con terapia remota.
