Investigadores australianos trabajan con una población única de koalas libres de clamidia en Isla Canguro, con el objetivo de mejorar su diversidad genética y utilizarlos como un seguro para la supervivencia de la especie, amenazada por una enfermedad que puede ser mortal.
Un equipo de investigadores en Australia realiza chequeos médicos a koalas en Isla Canguro, un lugar clave que alberga la mayor población de estos marsupiales libre de clamidia en el mundo. Esta enfermedad bacteriana, que afecta hasta al 88% de los koalas en algunas zonas del continente, puede causar ceguera, infertilidad y la muerte.
La epidemia de clamidia, causada por la bacteria Chlamydia pecorum, se ha propagado ampliamente. Sin embargo, el aislamiento de Isla Canguro ha mantenido a su población de koalas a salvo de la infección. Los científicos Karen Burke Da Silva y Julian Beaman, de la Universidad Flinders, estudian a estos animales con un doble objetivo: primero, mejorar su diversidad genética, ya que descienden de un grupo muy pequeño y son endogámicos; y segundo, utilizarlos potencialmente para repoblar áreas del continente con baja prevalencia de la enfermedad.
Los koalas están clasificados como especie vulnerable. Aunque su número total se estima entre 398.000 y 569.000 individuos, sus poblaciones están fragmentadas y en declive, lo que reduce su capacidad de adaptación al cambio climático y la pérdida de hábitat. “Si no tenemos cuidado, será una muerte larga y dolorosa”, advierte Beaman sobre el riesgo de extinción.
El tratamiento con antibióticos es complejo y una vacuna aprobada en 2025, si bien reduce la mortalidad, presenta desafíos para su aplicación a gran escala en animales silvestres. Los investigadores consideran que la combinación de la vacuna y la protección de la población de Isla Canguro podría ser crucial para el futuro de la especie.
Esta isla no está exenta de amenazas: los devastadores incendios forestales de 2019-2020 redujeron su población de koalas de 50.000 a unos 10.000 ejemplares.
