Un artículo difundido por el portal Bolde, basado en conceptos de psicología, enumera características de quienes prefieren intercambios profundos y evitan las charlas sobre temas cotidianos.
Un artículo publicado por el portal digital Bolde, con referencias a investigaciones psicológicas, describe ocho rasgos que, según el texto, explican por qué algunas personas evitan las conversaciones triviales y prefieren intercambios de mayor profundidad.
El texto parte del concepto de “necesidad de cognición”, definido como un rasgo de la personalidad que indica cuánto le gusta pensar a una persona y su apetito por actividades mentales que requieren esfuerzo. Según la nota, este rasgo no está relacionado con el nivel de inteligencia.
El artículo cita al investigador Scott Barry Kaufman para introducir la idea de complejidad cognitiva, y al investigador Michael Kardas, de la Universidad Northwestern, quien sostiene que las personas suelen esperar que las conversaciones profundas con desconocidos resulten peor de lo que realmente son.
A continuación, los ocho rasgos mencionados en la publicación:
- Necesitan que su cerebro funcione para permanecer en la conversación: cuando una charla no les ofrece un estímulo que requiera esfuerzo mental, se distraen.
- Tienen más de una idea a la vez: la complejidad cognitiva hace que múltiples pensamientos se activen simultáneamente, lo que dificulta concentrarse en un solo tema trivial.
- Piensan primero y hablan después: las conversaciones triviales recompensan respuestas rápidas, mientras que estas personas procesan la información antes de responder.
- Captan lo que subyace en la conversación: prestan atención a cambios de tono, pausas y expresiones, elementos que, según el texto, no suelen estar presentes en las charlas triviales.
- Se absorben o se desconectan: no tienen un punto medio; o se involucran profundamente o pierden interés.
- Se miran a sí mismos mientras hablan: pueden percibir la conversación trivial como “ruidosa” debido a su propio diálogo interno.
- Se dan cuenta de la repetición antes que nadie: las personas con baja capacidad de habituación neuronal marcan los estímulos repetidos como redundantes más rápido que el promedio.
- Absorben más de lo que el momento les ofrece: una conversación liviana no les proporciona la profundidad que buscan.
El artículo original incluye también una referencia a otro texto sobre humor negro y coeficiente intelectual, y una invitación a suscribirse al newsletter de Clarín.
