La institución dependiente de la UBA dispuso que los estudiantes no puedan utilizar dispositivos electrónicos durante las horas de clase. La medida se suma a las restricciones vigentes en la Ciudad de Buenos Aires y a un proyecto de ley en la provincia de Buenos Aires.
El Colegio Nacional de Buenos Aires incorporó a su Reglamento Interno una resolución que establece que los estudiantes no podrán utilizar celulares, tablets y otros dispositivos electrónicos personales durante las horas de clase. Los equipos deberán permanecer dentro de las mochilas y silenciados, salvo en casos de salud o pedagógicos.
La institución depende de la Universidad de Buenos Aires (UBA) desde 1911, al igual que la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y el Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE), por lo que había quedado exceptuada de la norma porteña que restringe el uso de celulares en escuelas. La resolución también contempla trabajar con alumnos y docentes en la sensibilización para promover hábitos digitales saludables.
En la Ciudad de Buenos Aires, la restricción está vigente desde agosto de 2024 en escuelas públicas y privadas de nivel inicial y primario, y desde marzo último también en establecimientos secundarios, tanto para estudiantes como para docentes. Según evaluaciones citadas, se registraron mejoras en el nivel de atención, con un 34% menos de interrupciones y un 28% de mejores aprendizajes, de acuerdo con registros docentes.
Un estudio del Ministerio de Educación de la Nación y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires entre más de 3200 estudiantes secundarios reportó un promedio de 6 horas y 10 minutos de uso del celular por día, equivalente a 92 días al año, con cifras que aumentan a mayor edad. Por su parte, los resultados de las pruebas PISA de la OCDE de 2022 indicaron que la Argentina registraba uno de los niveles más altos de distracción generada por estos dispositivos, con un 54% de alumnos que reconocían perder la atención en clase, frente a un promedio del 30% en otros países.
En tanto, el Senado bonaerense avanzó recientemente con una ley similar para escuelas secundarias, aunque sin definir la fecha de implementación. La Asociación de Instituciones Educativas Privadas de la Argentina (Aiepa), que nuclea a 5000 colegios privados del país, reclamó mecanismos para que cada establecimiento pueda conservar la autonomía de decisión en este campo acorde con su proyecto pedagógico, y que la regulación proteja no solo a estudiantes, sino también a docentes y directivos ante cuestionamientos o conflictos con las familias.
El debate sobre el impacto de la tecnología en niños, adolescentes y adultos excede el ámbito escolar y reclama la atención del entorno familiar, según se desprende de los especialistas. Las reglas y protocolos de aplicación que acompañan las normas se van perfeccionando.
