El Senado de Brasil inició el debate de una propuesta que amplía el descanso semanal de los trabajadores. El proyecto, impulsado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, propone dos días de descanso remunerado por semana en lugar de uno.
El Senado de Brasil comenzó esta semana el debate por una ampliación del descanso semanal de los trabajadores, una de las apuestas del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para remontar su desventaja electoral ante su rival de derecha Flávio Bolsonaro de cara al balotaje del 25 de octubre.
El proyecto, conocido como “fin de la escala 6×1”, propone dos días de descanso remunerado por semana en lugar de uno, como es actualmente.
Llega al pleno del Senado dos días después de la primera vuelta, en la que el hijo del ex presidente Jair Bolsonaro obtuvo una sorpresiva ventaja sobre Lula da Silva, de 47% frente a 45%. Ambos lanzaron ahora sus campañas para una segunda vuelta que se prevé reñida.
El actual mandatario socialdemócrata hizo de esta propuesta de reforma constitucional una de las principales banderas de su campaña por la reelección, con la mira en los sectores populares que históricamente han sido su base.
“Mi adversario va a tener que tomar una decisión. Si va a ordenar (o no) a la bancada de su partido que vote por el fin de la jornada laboral 6×1”, dijo Lula este martes a periodistas.
El proyecto fue aprobado en mayo por la Cámara de Diputados y se prevé un debate de varias sesiones en el Senado.
“En el momento en que el Senado empiece a votar, la máscara va a empezar a caer”, anticipó Lula, que acusó al Partido Liberal de Bolsonaro de intentar “obstaculizar” la votación.
No está claro que el gobierno reúna los apoyos suficientes para sacar la reforma adelante.
Además del nuevo esquema de cinco días de trabajo y dos de descanso, el texto reduce de 44 a 40 horas el límite de la jornada semanal.
Críticas de Flávio Bolsonaro
Flávio Bolsonaro afirmó este martes que la propuesta oficial es “oportunista” y cuestionó que bajo el gobierno de Lula “el brasileño trabaja cada vez más para comprar cada vez menos”.
Lula cierra su tercer mandato no consecutivo con el desempleo en mínimos históricos, aunque a los trabajadores brasileños les preocupa la pérdida de poder adquisitivo, según sondeos.
Mientras Flávio Bolsonaro busca apoyos de candidatos conservadores eliminados en la primera vuelta, Lula reunió el lunes en Brasilia a su equipo de campaña para repasar errores y redefinir la estrategia.
Más allá de la contienda presidencial, las elecciones del domingo fortalecieron a la derecha en el Congreso, con un fuerte aumento de sus representantes en ambas cámaras.
Enmiendas a la Constitución
En tanto, Flávio Bolsonaro afirmó este miércoles que si gana la presidencia propondrá una serie de enmiendas a la Constitución, entre ellas una para reformar el Poder Judicial. Bolsonaro defendió esa propuesta argumentando que el Tribunal Supremo no se atiene al funcionamiento de “una democracia plena”.
El candidato del Partido Liberal (PL) también abogó por enmiendas constitucionales para prohibir la reelección de los jefes de Estado, para reducir la edad de imputabilidad penal y para una reforma tributaria.
De todos modos, el candidato de derecha rechazó los alegatos de sus rivales políticos, que lo acusan de tratar de menoscabar la democracia para terminar lo que no hizo su padre, y pidió “realismo” a la prensa.
En ese sentido, recalcó que quien supone una “amenaza para la democracia” es el actual mandatario, Lula da Silva. Sin aportar pruebas, acusó a su rival de “amenazar” a los directores de medios de comunicación y de haberse asociado con un juez del Supremo para investigar las fuentes de un periodista.
“Ahora la democracia está en crisis. Lo que quiero es promover la paz, la seguridad jurídica y que Brasil vuelva a la normalidad”, dijo Bolsonaro a los periodistas.
Fuente: EFE
