El ex presidente Mauricio Macri afirmó que “Menem fue el último Perón” y que “el kirchnerismo nos volvió al primer Perón, el del resentimiento”. En una entrevista con el canal de streaming de Infobae, también se refirió a su decisión de no volver a ser candidato y a su gestión como jefe de Gobierno porteño.
El ex presidente Mauricio Macri sostuvo que “no es lo mismo el primer Perón que el último Perón” y afirmó: “Lamentablemente, Menem fue el último Perón, y el kirchnerismo nos volvió al primer Perón, el del resentimiento”.
En una entrevista con el canal de streaming de Infobae, el titular del PRO consideró que existe una “manipulación” del concepto de justicia social y agregó que el kirchnerismo representa “el resentimiento, la arbitrariedad, el populismo barato, la no meritocracia, la no cultura del trabajo”. “Y ha sido exitoso”, remarcó.
Macri recordó una frase de Mario Vargas Llosa: “No puedo entender un país tan lindo, tan maravilloso, que siga votando a aquellos que lo empobrecen todos los días”. Y advirtió: “Y todavía tienen chance de volver”.
Respecto de la apropiación del Estado, señaló: “El que llega a gobernar se apropia del Estado y se naturaliza enriquecerse. Y el ser humano nunca opera con moderación”.
En la charla, Macri explicó por qué no se postuló para ser nuevamente presidente: “Entre la Ciudad y la Presidencia hay un abismo de simbolismo. Yo pensé que eran escalones: Boca, la Ciudad… No. Esto es cuántico, porque hay algo que depositamos en el Presidente: lo queremos idealizar”. Y añadió: “Y después pasamos a querer destruirlo, si no estuvo a la altura de nuestra idealización o de nuestra expectativa, que es muy grande”.
Contó además: “Gente que yo conocía de toda la vida entraba a mi despacho en la Rosada y yo le decía: ‘Che, pibe, soy yo. Calmate, hablame normal'”. Y reflexionó: “Me di cuenta de que simbólicamente todo contaba. Tuve que someterme a negociar cada minuto de mi agenda con todo mi equipo. ¿Por qué? Porque no te podés ir a visitar a tus amigos porque van a decir tal cosa; no podés ir a tal lugar… Y yo, que soy un liberal, empecé a sentir una asfixia que fue parte de lo que me hizo no querer volver a ser candidato. Es como no vivir, es como no respirar. Es muy fuerte”.
Sobre su gestión como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, diferenció: “La intendencia la disfruté mucho. Lo otro fue un gran honor. Pero el intendente es maravilloso porque frenás el auto y arreglás el problema. No tenés intermediarios”. Y destacó: “El Metrobús fue una revolución. El de la 9 de Julio fue una decisión difícil de tomar. Todo el mundo decía: ‘Esto no va a funcionar’. Después funcionó y le cambiaste la vida a más de un millón de personas: 45 minutos por día”.
