El disco Oktubre de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota cumple 40 años este domingo. Es el primer aniversario redondo sin Carlos Alberto “El Indio” Solari, fallecido el 5 de junio de este año. Voces de la cultura y el rock nacional destacaron el legado artístico del intérprete y el contexto histórico de la obra.
El disco Oktubre de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota cumple este domingo 40 años. Esta nueva década encuentra al álbum atravesado por la ausencia física de Carlos Alberto “El Indio” Solari, quien falleció el 5 de junio de este año. Voces de la cultura y el rock nacional destacaron a Ámbito el legado artístico del intérprete, sin perder de vista el contexto histórico que vio nacer a la obra.
El escritor Mariano del Mazo, autor junto a Pablo Perantuono del libro Fuimos Reyes, relató que para 1986 la banda funcionaba como “algo colectivo”, sobre todo entre el guitarrista Eduardo Skay Beilinson, el propio Solari y Rocambole, junto a la pareja de Beilinson, Carmen “la Negra Poli” Castro, a quien describió como organizadora de esa comunidad.
“Es un disco sobre un mundo perdido para siempre, incluso que se anticipa a este mundo porque es previo a la caída del Muro de Berlín. Aún respira Guerra Fría, pero quedan las canciones”, reflexionó del Mazo. Por su parte, para Perantuono, 40 años después, el disco “sigue sonando distópico, moderno, hermético y lúgubre” y destacó su contraste con su antecesor Gulp!.
“Si Gulp! había enfatizado la frescura y el despertar erótico de la primavera alfonsinista, Oktubre señalaba el agotamiento prematuro del proyecto”, señaló. En ese sentido, citó la frase de Preso en Mi Ciudad “atrapado en libertad” como “una posible síntesis no solo de ese sueño trunco sino de las condiciones de vida en Occidente”, posteriores a las dictaduras iniciadas en Latinoamérica a partir de los 70.
El propio Rocambole confesó estar asombrado “del hecho fantástico de este fenómeno donde la persistencia de la música y las ideas de los Redondos siguen impregnando el tiempo y el espacio”.
Al ser consultado por la ausencia de Solari, del Mazo reflexionó que en esta fecha particular toca “vislumbrar que el Indio haya realizado con Los Redondos una obra tan bella y tan contundente”. En complemento, Perantuono rememoró que el artista “le sacaba punta a su ingenio metafórico para leer la realidad de la aldea, tanto de la cuadra como la global”.
“En aquel mes, en lugares a priori tan disímiles como Manchester y Buenos Aires, Los Redondos y The Smiths (los rockeros bonitos) parían dos discos capitales no solo de aquel año sino de toda la década”, sintetizó Perantuono al comparar el álbum británico The Queen Is Dead. Al momento de pensar al vocalista, Rocambole complementó que “este octubre de 2026 va a ser realmente muy interesante en relación a todo el recuerdo” a su alrededor, a quien definió como “un gran poeta”.
Por su lado, el académico Pablo Alabarces destacó el impacto de la muerte del Indio, junto a su vida y obra, en contraste con este tipo de efemérides. Sin embargo, sostuvo que “hay cierta cosa en Oktubre que aumenta su valoración” por la presencia de Jijiji, tema al que consideró como el que más se impregnó en la cultura ricotera.
Así, este segundo trabajo de aquellos muchachos de La Plata supo simbolizar aguante, revancha y sostén ante un futuro incierto y borroso, luego de un período oscuro para decir: “Ya no estás solo, estamos todos en naufragar”.
