Mientras la Unión Europea mantiene políticas fiscales heterogéneas, Estados Unidos eliminó los créditos para vehículos limpios y Argentina elevó el monto para importar autos sin arancel. Toyota invertirá US$ 1.341 millones en Zárate para producir una camioneta híbrida.
Los vehículos con motor a combustión dominaron durante un siglo la industria automotriz. En la actualidad, esa configuración convive con tecnologías híbridas y eléctricas enchufables que se expanden en distintas ciudades del mundo. Los autos autónomos se encuentran en etapa de prueba piloto, mientras que los vehículos voladores permanecen en el ámbito de la ficción.
La carrera por masificar el auto eléctrico avanza a diferentes velocidades según el país. Algunos gobiernos entregan subsidios directos al comprador; otros reducen impuestos, patentes o aranceles de importación. El resultado es un mosaico en el que el lugar de residencia modifica el precio final de un mismo vehículo.
La Unión Europea no tiene un programa uniforme: cada Estado miembro define su política. En 2026, casi todos conceden alguna ventaja fiscal por adquisición o tenencia, pero seis —Bélgica, Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Estonia y Eslovaquia— no ofrecen un incentivo nacional directo a la compra. Solo 14 miembros ayudan además a financiar infraestructura de carga.
Chile y Brasil alivian principalmente la carga tributaria. Estados Unidos protagonizó un giro: los créditos fiscales para vehículos limpios nuevos, usados y comerciales dejaron de estar disponibles para unidades adquiridas después del 30 de septiembre de 2025. Hasta entonces, el beneficio alcanzaba US$ 7.500 en vehículos nuevos y US$ 4.000 en usados.
Argentina abarata la oferta importada mediante la baja o eliminación de aranceles. El gobierno de Javier Milei elevó el monto para importar autos sin arancel: ahora se puede ingresar un vehículo de hasta US$ 35.000 sin pagar el impuesto. La medida amplía la variedad disponible para los compradores, incluyendo marcas como Tesla, y representa un desafío para los fabricantes locales que compiten con una tecnología que aún no se produce en el país.
La primera marca que decidió fabricar autos eléctricos en Argentina fue Toyota. La automotriz japonesa invertirá US$ 1.341 millones en su planta de Zárate para producir una camioneta híbrida destinada al mercado local y a la exportación en un 70%. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la aprobación del proyecto a través de su cuenta de X: “El Comité Evaluador de los proyectos del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) aprobó el proyecto de Toyota”.
El incentivo a la fabricación de autos híbridos o eléctricos no es exclusivo de Argentina. La mayoría de los vehículos del planeta aún tienen motores convencionales, pero la tendencia global apunta a esas tecnologías.
