El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció que comprará hasta US$6.000 millones en bonos de largo plazo, triplicando el monto inicial. La medida, que busca contener el alza de los rendimientos, fue recibida con decepción por los inversionistas.
El Tesoro de Estados Unidos anunció este miércoles que comprará hasta US$6.000 millones en bonos del Tesoro en circulación con vencimientos entre 10 y 20 años, en el marco de su programa ampliado de recompras. Esta cifra triplica los US$2.000 millones comunicados inicialmente, según informó el Departamento del Tesoro.
La operación, programada para el jueves, forma parte de un plan más amplio que busca contener el reciente aumento de los costos de financiamiento. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, había señalado la posibilidad de compras superiores a US$4.000 millones, lo que llevó a los operadores a anticipar un monto mayor.
Tras el anuncio, los rendimientos de los bonos a 10 años subieron unos cinco puntos básicos, hasta el 4,83%, a las 11:35 a.m. en Nueva York, su nivel más alto desde 2023. Los precios de los títulos ampliaron sus pérdidas previas.
Steven Zeng, estratega de Deutsche Bank AG, declaró: “Triplicaron el monto, pero el mercado lo está interpretando como una decepción porque no es el shock y pavor que querían los inversionistas. Es como si el Tesoro hubiera creado este monstruo que ahora tiene que seguir alimentando”.
El Tesoro indicó que el volumen máximo de compra para las otras seis recompras programadas de bonos nominales a largo plazo en el trimestre fiscal actual será igual o superior a US$4.000 millones. Esto coincide con el anuncio del 19 de agosto, cuando dijo que “al menos duplicaría” el volumen de las operaciones, previamente previsto en US$2.000 millones cada una.
Bessent, en un evento en Texas, se refirió a las preocupaciones de agosto sobre la capacidad de pago de la deuda estadounidense y afirmó: “Era absurdo, pero de alguna manera se convirtió en la narrativa dominante”. También señaló que las recompras buscan aumentar la liquidez y permitirán a bancos e instituciones desprenderse de títulos difíciles de negociar.
Krishna Guha, responsable de economía de Evercore ISI, dijo antes del anuncio: “Scott ha adoptado sin duda un modelo muy activista como secretario del Tesoro. Es tácticamente muy hábil para decidir cuándo y cómo sorprender y mover los mercados, y ha tenido cierto éxito en el corto plazo”. También advirtió que “el desafío siempre es determinar si el impacto de este tipo de intervenciones puede sostenerse sin cambios más profundos en los fundamentos”.
El monto máximo de la operación no implica que el Tesoro adquiera necesariamente esa cantidad total. Sin embargo, en recompras de deuda nominal a largo plazo, el departamento suele comprar el monto completo, con solo dos excepciones en 52 operaciones desde 2024.
La ampliación del programa fue anunciada por Bessent el mes pasado, fuera del calendario trimestral habitual, lo que generó expectativas sobre un nuevo estilo de gestión de la deuda, en contraste con el principio de ser “regular y predecible”.
Inversionistas y analistas interpretan la medida como una respuesta a la preocupación de la administración por el alza de los costos de financiamiento a largo plazo, a semanas de las elecciones legislativas de noviembre. El aumento de los rendimientos ha elevado las tasas hipotecarias a su nivel más alto en más de un año.
Bessent describió el esfuerzo como un “Twist del Tesoro”, en referencia a las Operaciones Twist de la Reserva Federal. En una entrevista con Newsmax el 1 de septiembre, afirmó: “Me estoy asegurando de que no se produzca un resultado adverso grave y de gran magnitud”.
