El fenómeno El Niño ya se estableció en Argentina y provocará precipitaciones superiores a lo normal y olas de calor. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el pico se dará entre octubre y diciembre, con lluvias hasta un 90% por encima de lo habitual.
El fenómeno climático El Niño se estableció en Argentina y, según los pronósticos, provocará precipitaciones por encima de los niveles habituales y olas de calor en varias regiones del país. Su intensidad será de fuerte a muy fuerte, lo que representa tanto una oportunidad como un riesgo para la producción agropecuaria.
La influencia de El Niño ha comenzado a observarse, pero los mayores efectos se sentirán en los próximos meses. La cosecha de trigo y la siembra de cultivos de verano, que se realizan mayormente entre noviembre y diciembre, pueden verse afectadas.
Alfredo Elorriaga, consultor en clima de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), afirmó que la evolución mensual de la anomalía de la temperatura superficial en el Pacífico muestra una tendencia hacia un Niño fuerte. El evento tendrá características similares a las de El Niño de 2015/16.
Elorriaga indicó que el fenómeno generará aumentos de temperaturas y anticipó que el fin del invierno será benigno. “En años Niños es más común que se den olas de calor, por ejemplo, en el de 2023/24, en enero, tuvimos varias”, declaró.
Cristian Russo, jefe de la GEA, consideró que una estrategia para el maíz sería optar por siembras muy tempranas, a fines de agosto o principios de septiembre. Advirtió que la emergencia sería más larga y podría implicar riesgo de anegamiento. Los mayores acumulados de lluvia se esperan después de la primavera.
Según Elorriaga, el pico de El Niño se dará en los últimos tres meses del año: octubre, noviembre y diciembre.
La BCR realizó una proyección basada en 36 estaciones de la red GEA y datos de diez modelos climáticos. El modelo estadístico predictivo considera el comportamiento de lluvias de los últimos 50 años y su correspondencia con valores de calentamiento del Pacífico. Las proyecciones indican lluvias un 30% superiores a lo normal en octubre, un 70% en noviembre y un 90% en diciembre. “Pega con fuerza en noviembre y sobre todo en diciembre, fechas claves de la siembra gruesa y cosecha de trigo”, subrayó Russo.
Los especialistas advirtieron que la recurrencia de precipitaciones puede ser muy alta. “Habrá poco tiempo justo cuando más trabajo se concentra: la siembra de soja de primera a partir de octubre, luego, a fin de noviembre, la cosecha del trigo, la siembra de la soja de segunda y del maíz tardío”, indicaron.
Russo señaló que los productores deberán ser eficientes en el manejo y las labores rurales. “Cada semana que avancemos a diciembre, se va a poner más difícil. Si se puede sembrar, habrá que hacerlo sin postergar nada, porque será clave evitar cuellos de botella”, alertó.
El ingeniero recordó que en soja la emergencia es sensible a problemas de encostramiento, mientras que el maíz es sensible a anegamientos y no compensa pérdidas de plantas. La siembra del maíz tardío podría ser “el gran talón de Aquiles” porque se desarrollará en el momento más intenso de El Niño.
Para abril de 2027, Elorriaga anticipó que Argentina estará cerca de la neutralidad. Indicó que en ese mes suele haber ciclogénesis por el cambio estacional y que el ingreso extra de humedad lo agrava.
