El especialista en ejercicio físico sostiene que la caminata es una actividad saludable pero insuficiente para evitar el deterioro muscular y óseo. Propone ejercicios de fuerza de corta duración como alternativa complementaria.
El entrenador español Álvaro Puche, especialista en ejercicio físico y salud integral, afirmó que caminar no es suficiente para prevenir el deterioro físico asociado al envejecimiento. En una entrevista con la revista Telva, explicó que la caminata no genera el estímulo necesario para conservar la fuerza muscular, la potencia o la salud ósea.
“La caminata no nos lleva a ningún tipo de mejora vinculada con la condición física o con esa buena longevidad que queremos desarrollar en nuestras personas mayores. Es lo que toda la vida han dicho: ‘Camine al menos, camine al menos…’. Bueno, con eso no hacemos en absoluto nada”, declaró.
Puche señaló que el deterioro físico comienza desde la adolescencia y recomendó incorporar ejercicios de fuerza cuanto antes. “Cuanto antes la persona comprenda que la caminata no resulta en ningún tipo de estímulo para el músculo, para la potencia muscular, para la fuerza, para el hueso, para el sistema nervioso, para ningún tipo de factor vinculado realmente con una mejora funcional, pues muchísimo mejor”, sostuvo.
El especialista propone una rutina de tres a cuatro minutos con ejercicios específicos que, según afirma, ofrecen mayores beneficios funcionales que una caminata cotidiana. Los ejercicios incluyen:
- Sentadillas desde una silla (10 repeticiones): sentarse y levantarse rápidamente sin apoyar las manos, para desarrollar potencia muscular y reducir el riesgo de caídas.
- Elevación de talones (12 repeticiones): se realiza sentado o de pie para fortalecer el sóleo o el gemelo, mejorar la estabilidad del pie y favorecer el retorno venoso.
- Remo unilateral con banda elástica (10 repeticiones por brazo): fortalece la espalda y mejora la postura, comenzando por el brazo menos hábil.
- Flexiones apoyadas en una superficie elevada (6 repeticiones): se realizan con las manos apoyadas en una mesada firme, descendiendo el pecho y empujando para extender los brazos.
