El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y la Central Obrera Boliviana (COB) firmaron un acuerdo este viernes para levantar las medidas de presión tras más de siete semanas de conflicto, mientras sectores campesinos y afines a Evo Morales mantienen bloqueos.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y la Central Obrera Boliviana (COB) firmaron este viernes un acuerdo para “pacificar” el país tras siete semanas de conflicto social, aunque los sindicatos campesinos y los sectores vinculados al expresidente Evo Morales mantienen bloqueos de rutas y exigen la renuncia del mandatario. Según lo informado tras la reunión, el pacto establece el levantamiento inmediato de medidas de presión a cambio de compromisos concretos por parte del Ejecutivo.
El documento fue suscrito en la casa de Gobierno de La Paz por el mandatario nacional y el máximo representante de la COB, el minero Mario Argollo, luego de un encuentro privado entre líderes sindicales y cinco ministros. “A partir de este momento se están levantando las medidas de presión a nivel nacional, con un compromiso del Gobierno de cumplir de manera inmediata todo lo que se ha suscrito”, declaró Argollo al salir de la reunión, en una cita recogida por los medios presentes.
El acuerdo contempla plazos definidos de 90 días para el cumplimiento de los compromisos oficiales. Para ello, se conformaron mesas de trabajo que comenzarán a operar desde el próximo miércoles. Entre los puntos pactados figura la gestión para la liberación de manifestantes detenidos durante las protestas, una de las principales demandas de la COB para sentarse a dialogar.
La situación sigue tensionada en La Paz y otras regiones, donde la Federación Departamental de Campesinos y agrupaciones afines a Morales aseguran que mantendrán los bloqueos iniciados el 6 de mayo y descartan cualquier acercamiento con el Gobierno. Estos sectores insisten en la renuncia de Paz y rechazan la vía del diálogo.
Durante el acto de firma, Paz mencionó la necesidad de “reconciliación” y de impulsar “un proyecto conjunto que sea popular, que tenga un sentido de progreso amplio y que tenga a la patria por encima de todo”. El mandatario reconoció ante los presentes que su administración enfrenta desafíos y tiene aspectos que “mejorar”.
Las protestas, lideradas por la COB y la Federación de Campesinos de La Paz desde principios de mayo, provocaron al menos 16 muertes, de las cuales 13 fallecieron por falta de atención médica oportuna debido a los bloqueos. Las pérdidas económicas se estiman en 3.000 millones de dólares, y se han reportado problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en diversas ciudades.
“Les digo de manera muy fraterna a todos ustedes (los sindicatos campesinos), acudamos al diálogo, no permitamos que nuestro país sufra más y no quedemos como los malos de la película”, expresó Argollo al responder a las críticas de líderes campesinos, quienes lo acusaron de traición por sentarse a negociar con el Gobierno. El dirigente justificó el acuerdo al afirmar que buscó evitar un “derramamiento de sangre” y la eventual declaración de un estado de excepción, reclamada por sectores afectados por los cortes de rutas.
Por el momento, el acercamiento entre el Ejecutivo y la COB no ha logrado poner fin total a los bloqueos, que persisten por parte de los campesinos y los sectores que respaldan a Evo Morales.
Los cortes de ruta en Bolivia superaron el centenar durante el pico del conflicto y actualmente se redujeron a la mitad, aunque desde el Gobierno existe la expectativa de que la cantidad siga descendiendo en las próximas horas. No obstante, las organizaciones indígenas y campesinas del sindicato Túpac Katari en los Andes bolivianos, así como los cocaleros del Chapare, bastión de Evo Morales, mantienen la presión y continúan con las medidas de protesta.
El sindicato Túpac Katari y las organizaciones cocaleras del Chapare consideran que el diálogo con el Ejecutivo no representa sus intereses y anunciaron que seguirán bloqueando las rutas estratégicas hasta obtener respuestas a sus demandas. El Gobierno, por su parte, reiteró que mantiene abierto el canal de diálogo con las organizaciones que aún no se sumaron al acuerdo y confía en que la cantidad de bloqueos se reduzca completamente en las próximas jornadas.
El dirigente minero Mario Argollo mantiene una influencia destacada en Oruro, donde este viernes se registraron 11 puntos de bloqueo. Conforme a la instrucción emitida por Argollo, se espera el levantamiento de todas las medidas de presión en ese departamento. El propio titular de la Central Obrera Boliviana (COB) manifestó su expectativa de que el número de bloqueos disminuya en las próximas horas.
Entre los lugares afectados por las protestas en Oruro figuran el Cruce Caihuasi, Tukiña, Confital, Cruce Patacamaya, Curahuara de Carangas, puente Desaguadero, puente río Colorado, Cosapa, Bombeo, cruce Machacamarquita y Colquiri.
Según el relevamiento oficial, este viernes el país contabilizaba 46 bloqueos distribuidos en cinco departamentos, una cifra considerablemente menor respecto a los 102 puntos activos a principios de mayo, lo que representa una reducción drástica de las interrupciones lideradas principalmente por sectores campesinos.
(Con información de EFE)
