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Telecom acepta condiciones del Gobierno para fusionarse con Telefónica

La empresa Telecom aceptó las condiciones impuestas por el Tribunal de Defensa de la Competencia para autorizar la compra de Telefónica Móviles Argentina, desistiendo de la vía judicial. La operación, valuada en US$ 1.245 millones, implicará la creación de una tercera compañía que saldrá a la venta en aproximadamente 18 meses.

Telecom abandonó la opción judicial y aceptó la resolución del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC), órgano decisor de la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC), que impuso condiciones para autorizar la adquisición de Telefónica Móviles Argentina. Así lo informaron fuentes de la empresa.

La operación, considerada una de las más relevantes del siglo en el sector de telecomunicaciones en Argentina, implica que Telecom compró Telefónica y que esta última dejará de operar en el país tras casi 36 años.

Los propietarios de Telecom iniciarán el proceso de creación de una tercera compañía que será puesta a la venta en los próximos meses. La resolución del TDC estableció “un conjunto amplio de condiciones que supeditan la adquisición de Telefónica Móviles Argentina por parte de Telecom, empresa del Grupo Clarín, con el objetivo de evitar que esta operación constituya la formación de un monopolio que perjudique a los usuarios y a la libre competencia”.

La propiedad de Telecom no es exclusiva del Grupo Clarín. El holding comparte el control con Fintech, cuyo dueño es el mexicano David Martínez. Clarín tiene una participación relevante pero minoritaria. Otro 20% de las acciones cotiza en las bolsas de Buenos Aires y Nueva York, mientras que Anses posee un 11,42% desde la nacionalización de las AFJP en diciembre de 2008. Entre los inversores institucionales figuran fondos como Fourth Sail Capital, Morgan Stanley, Wexford y Marshall Wace.

El presidente Javier Milei mantiene desde marzo de 2025 un mensaje en su cuenta de X titulado “CLARÍN: LA GRAN ESTAFA ARGENTINA”, donde acusa al grupo de querer obtener una posición dominante en las telecomunicaciones. Para el mandatario, la operación debía ser frenada o limitada desde el inicio. También interpretó que buena parte de las críticas periodísticas del grupo hacia su gestión surgieron a partir de esta disputa.

El 18 de junio se conocieron las condiciones impuestas por el Ejecutivo para autorizar la compra. Entre ellas:

  • Telecom deberá ceder 6 millones de clientes móviles, junto con la infraestructura asociada, distribuidos estratégicamente entre el AMBA, la Región Norte y la Región Sur, a un nuevo competidor del sector.
  • La operación representa aproximadamente el 40% de la facturación.
  • La empresa no podrá superar el 50% de usuarios en ninguna región del país.
  • La resolución no tomó en cuenta el aporte de la telefonía satelital de Starlink ni los nuevos negocios de streaming y contenidos satelitales.

En el sector privado consideran que no existe espacio para una tercera empresa rentable en las actuales condiciones. “Si fuera así, se hubiera quedado Telefónica”, sostienen algunos inversores.

La decisión de Telecom será comenzar el proceso de desinversión y crear una compañía alternativa que reúna las condiciones exigidas por el TDC. En principio, concentraría usuarios en la provincia de Buenos Aires. Cuando tenga los papeles en orden, esa nueva empresa saldrá a la venta bajo una modalidad en la que Telecom podrá elegir al comprador, al tratarse de un acuerdo entre privados.

La alternativa judicial quedó descartada. Telecom pagó unos US$ 1.245 millones por la filial argentina de Telefónica, prácticamente en efectivo. El anuncio de compra y venta de compañías encontró al Gobierno en una posición crítica. Milei y su administración demostraron desde el comienzo que no tenían intención de avalar la operación.

El proceso solo avanzó cuando quedó claro que en Madrid la decisión era irreversible y que el dinero ingresado por Telefónica no tendría retorno. Telefónica quería abandonar América Latina y Argentina lo antes posible, como parte de una estrategia global.

La protesta oficial fue pública y quedó expresada en un comunicado de la Oficina del Presidente. En la Casa Rosada había otros empresarios considerados para quedarse con Telefónica Argentina: el grupo Werthein, Eduardo Elsztain y el grupo Mindlin. Con el paso de las horas, la ansiedad oficial comenzó a ceder y se asumió que la venta de Telefónica era un caso cerrado.

Milei sostuvo como argumento la Ley de Defensa de la Competencia, que establece mecanismos para evitar monopolios y garantizar una competencia justa. Allí se indica que cualquier operación que implique una participación igual o superior al 25% del mercado relevante debe ser revisada por el TDC. Desde la lógica presidencial, Telecom pasaría a controlar cerca del 70% del mercado de telecomunicaciones y contenidos de cable.

Pero en Telecom sostienen que la competencia no debe medirse solamente dentro del mercado tradicional de telecomunicaciones, sino considerando la apertura del espectro a internet satelital, con la irrupción de Starlink, empresa de Elon Musk. Esa variable no fue considerada por el TDC ni por el Gobierno.

Finalmente, para que avance el proceso, Telecom aceptó las condiciones impuestas.

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