El veterinario Alfredo Molina alerta sobre el abandono silencioso de mascotas, que puede ocurrir dentro del hogar por falta de atención y cuidados.
La convivencia con animales de compañía implica una responsabilidad cotidiana que suele subestimarse. Alfredo Molina, veterinario, pone el foco en una realidad incómoda a través de TikTok (@alfredomolinavet): el abandono no siempre sucede en la vía pública ni en las protectoras de animales, sino que puede gestarse de forma silenciosa en la intimidad del hogar. Según Molina, muchos dueños creen que el afecto basta, pero el bienestar de una mascota depende de la atención activa y la respuesta oportuna a sus necesidades físicas y emocionales.
El abandono, según la experiencia profesional de Molina, comienza mucho antes de que un animal sea dejado en la calle. “Esto te va a doler, pero alguien tiene que decirlo. No abandonas a tu mascota solo cuando la dejas en la calle o en la protectora. La abandonas mucho antes. La abandonas cada vez que dejas de sacarla cuando lo necesita, cuando ignoras sus señales, cuando pospones esa visita al veterinario a ver si se le pasa, cuando su mundo se hace cada vez más pequeño y tú ni te das cuenta”, explica Molina.
El problema, entonces, no es solo la falta de compañía, sino la falta de atención y compromiso. El profesional advierte que los primeros signos de abandono suelen ser invisibles para quienes conviven con el animal: rutinas vacías, largos periodos de inactividad y una desconexión paulatina de la vida del animal. El veterinario enfatiza que cada pequeño descuido suma y puede tener consecuencias graves en la salud física y emocional de las mascotas.
El abandono silencioso: señales y consecuencias
“El abandono no siempre es en una carretera, a veces es en tu propio sofá. Una rutina vacía, una vida a medias. Estoy muy cansado de ver a muchos animales apagándose poco a poco, comiendo cada vez menos o perdiendo peso e incluso oliendo a muerte mientras alguien dice: ‘Pero lo quiero muchísimo’. Querer no es suficiente, nunca lo ha sido. Cuidar bien es estar, es mirar, es actuar antes de que sea demasiado tarde. Porque cuando reaccionas al final, muchas veces ya no llegas”, advierte Molina. El especialista señala que el acto de cuidar a un animal va más allá del afecto: requiere vigilancia, empatía y acción preventiva.
El veterinario observa a diario animales que, aunque no han sido físicamente expulsados del hogar, viven en un estado de abandono emocional y sanitario. Entre las señales más habituales destacan la disminución del apetito, la pérdida de peso y el deterioro progresivo de su energía. Muchas veces, estos síntomas pasan desapercibidos o se minimizan bajo la creencia de que el cariño es suficiente. Molina insiste: la ausencia de atención oportuna multiplica el riesgo de enfermedades y acelera el deterioro del animal.
El mensaje central de Molina es claro: cuidar a una mascota exige mucho más que quererla. Es fundamental estar presente, observar sus cambios y actuar ante cualquier señal de alerta. Posponer una visita al veterinario o ignorar un cambio en el comportamiento puede tener consecuencias irreversibles. Según el veterinario, la prevención y la acción temprana son elementos clave para garantizar la calidad de vida de los animales. Dejarse llevar por la rutina o la desidia puede convertir el hogar en un espacio de abandono silencioso, donde las señales de alarma se acumulan hasta que ya no hay retorno.
