El precio promedio de los vehículos nuevos en EE.UU. alcanza casi los US$50.000, un 30% más que hace seis años, según Los Angeles Times. Los seguros y reparaciones también registran fuertes subas.
Comprar un auto nuevo sigue siendo parte del llamado “sueño americano” para muchos trabajadores de tiempo completo, pero el contexto actual presenta desafíos como el aumento de precios y la necesidad de recurrir a créditos a largo plazo. Según informó Los Angeles Times, los vehículos nuevos se venden actualmente por un promedio de casi US$50.000, lo que representa un incremento del 30% en seis años y del 12,6% en comparación con el año pasado.
Para afrontar estos valores, los consumidores suelen extender sus créditos hasta por siete años. Esta modalidad ya representa más del 12% de todas las ventas, frente a casi el 8% registrado hace un año. “La posibilidad de comprar un medio de transporte todavía existe. La pregunta es qué obtienes por tu dinero”, señaló Charlie Chesbrough, economista senior de Cox Automotive, en diálogo con el diario estadounidense.
Otros costos asociados también subieron: los seguros de auto aumentaron un 55% en seis años, mientras que las reparaciones se incrementaron un 48%. El cambio en los valores responde a una combinación de factores históricos, estrategias de fabricación y costos tecnológicos.
La pandemia de COVID-19 redujo drásticamente la producción de vehículos, afectando la oferta. Aunque la producción se recuperó con el tiempo, persisten interrupciones en la cadena de suministros y aranceles que mantienen los precios elevados. Además, la demanda se ha inclinado hacia vehículos más costosos. Las empresas automotrices redujeron la fabricación de modelos económicos para priorizar camionetas pickup y SUVs de mayor tamaño, que generan mayores márgenes de ganancia. “Lo que todo el mundo quiere es el SUV mediano con asientos de cuero y techo corredizo por US$25.000, y eso no existe”, agregó Chesbrough.
La incorporación de nuevas tecnologías, como la asistencia de carril, el frenado automático de emergencia y el monitoreo de punto ciego, también ha contribuido al aumento de precios.
Ante este escenario, muchos usuarios optan por la compra de autos usados. Según Cox Automotive, se prevé que la venta de vehículos de segunda mano alcance los 20,4 millones en 2026. “Pensábamos que el conflicto en Oriente Medio tendría algún impacto, y es posible que aún ocurra. Pero ahora mismo, los datos son claros: la demanda de vehículos usados es sólida y los niveles de inventario son relativamente ajustados”, declaró Jeremy Robb, economista jefe de Cox Automotive. Como resultado, los precios de los autos usados aumentaron un 1,4% durante marzo y se ubican un 2,3% por encima de principios de año.
