El presidente de la marca en el país señaló que la oferta supera a la demanda, lo que genera oportunidades para los consumidores. Advirtió, sin embargo, sobre la baja rentabilidad de los concesionarios.
Ricardo Flammini, Presidente de Nissan Argentina, realizó un análisis del mercado automotor local durante el lanzamiento del nuevo modelo Kicks. El ejecutivo, con una larga trayectoria en el sector, destacó que el primer trimestre del año estuvo por debajo de las expectativas en cuanto a demanda, lo que generó una alta disponibilidad de unidades en concesionarios y terminales.
“Marzo tuvo alrededor de 46.000 vehículos patentados pero la venta a concesionarios fue de 41.000”, indicó Flammini, explicando que esto refleja un esfuerzo por reacomodar los stocks a una demanda menor a la estimada. Señaló que la industria esperaba patentamientos entre un 15% y 20% más altos.
Entre los factores que influyen, el directivo mencionó las tasas de financiación elevadas y el tipo de cambio. “Este dólar a $1.380 hace que por un lado la importación de vehículos y piezas para producir sea más accesible pero también que los autos en dólares resulten caros”, afirmó. Esta situación, sumada a la sobreoferta, beneficia, en su opinión, al consumidor.
“Sinceramente, hoy es un buen momento para comprar un auto”, declaró Flammini. Explicó que, más allá del precio sugerido, los concesionarios tienen libertad para negociar y están agregando incentivos propios, que podrían sumar alrededor de un 10% adicional a los ofrecidos por la fábrica, para rotar el stock.
El presidente de Nissan Argentina también se refirió a la situación de los concesionarios, cuya rentabilidad, que fue muy alta durante la época de restricciones a las importaciones, ahora es muy baja. “No queremos tener concesionarios que tengan rentabilidad negativa, y en términos generales la están teniendo ahora y eso no es sustentable”, reconoció, aunque aclaró que no prevé quiebras masivas como en el pasado.
Respecto a la evolución de los precios, Flammini opinó que “no veo espacio para aumentos de precio en el corto plazo” y manifestó que, más allá de la inflación general, en la industria automotriz los precios de transacción indicarían una deflación.
Finalmente, el ejecutivo hizo referencia a la demorada renovación del acuerdo ACE 55 con México, un tema que mantiene inquietas a las automotrices importadoras.
