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Grupo Faro Verde supera las 200.000 hectáreas y diversifica sus negocios

La empresa con base en Tandil, creada por José María Larocca, pasó de producir ajo y cebolla a operar en agricultura, ganadería, forestación, hotelería y real estate. La incorporación de Ceres Tolvas amplió su presencia en el negocio de granos e insumos.

Grupo Faro Verde, con base en Tandil y creado por José María Larocca, supera las 200.000 hectáreas entre sus operaciones en Argentina y Uruguay. La compañía inició hace más de dos décadas con la producción y exportación de ajo y cebolla en Río Negro y luego se expandió hacia agricultura, ganadería, forestación, cría de caballos deportivos, hotelería y desarrollos inmobiliarios.

Leandro Venancio, gerente general del grupo, resumió: “Hace 20 años arrancamos ligados al campo. Desde ahí fuimos creciendo e incorporando negocios”. Venancio se incorporó en enero de 2011 para desarrollar el área de comercio exterior de un establecimiento en Chimpay, Río Negro. La compañía llegó a ser el principal exportador de cebolla a Europa en 2012 y 2013, y también enviaba mercadería a Brasil.

En 2013, cambios en las condiciones sanitarias para el movimiento de hacienda en pie al sur del río Colorado y dificultades económicas del negocio hortícola llevaron a la empresa a revisar su estrategia. “Ese cambio nos permitió cambiar el modelo de negocio del campo y transformamos todo a ganadería intensiva”, explicó Venancio. La reconversión se concretó en Santa Nicolasa, donde la firma aprovechó unas 3000 hectáreas bajo riego para desarrollar pasturas y sostener un esquema ganadero intensivo con 3000 vacas de cría, complementadas con invernada de compra.

Entre 2015 y 2017, el grupo reorganizó sus módulos productivos: concentró la ganadería en Río Negro y Ayacucho, y desarrolló una unidad agrícola en el sudeste bonaerense tras la venta del campo de Pehuajó. En la zona de Pieres, a unos 50 kilómetros del puerto de Quequén, reunió campos que suman unas 7500 hectáreas, donde produce trigo, cebada, girasol, maíz y soja, además de unas 1000 hectáreas bajo riego para maíz para semilla y semillas de pasturas.

La ganadería es uno de los pilares de Faro Verde, con una estrategia centrada en la intensificación productiva y la mejora genética de rodeos Angus colorado y negro. En Río Negro, la empresa cuenta con un establecimiento de unas 74.000 hectáreas, de las cuales alrededor de 3000 están bajo riego y el resto se destina a ganadería extensiva, con unas 3000 vacas madres. En Ayacucho suma otros 4200 vientres.

A principios de 2026, el grupo incorporó los campos de Río Bermejo, que pertenecían a la familia Pereda y totalizan unas 24.000 hectáreas. De esa superficie, unas 15.000 se destinan a ganadería en Olavarría y el resto a agricultura en la zona de Herrera Vegas, con unas 6000 vacas madres. En Santa Margarita, en Santa Cruz, la actividad es 100% ganadera, con unas 500 vacas Hereford y 5000 ovejas Merino, sumando 74.000 hectáreas.

En Uruguay, Faro Verde suma unas 40.000 hectáreas y combina agricultura, ganadería y forestación, con aproximadamente un tercio de la superficie dedicado a cada actividad. Tiene unas 5000 vacas madres y alrededor de 3500 hectáreas bajo riego para trigo, cebada, colza, girasol, maíz y soja. La actividad forestal se concentra en la plantación de eucaliptos destinados a la industria de la celulosa.

La empresa termina aproximadamente unos 20.000 novillos pesados por año destinados a la exportación, y la carne también se utiliza en los restaurantes de los hoteles de la compañía. En un acuerdo con el frigorífico Frimsa, realizó dos envíos de prueba a Europa, uno de ellos de 5000 kilos de cortes rump & loin, para evaluar la calidad del producto y el funcionamiento de una operación de exportación directa con marca propia bajo el nombre Faro Verde Premium Beef.

La actividad equina es otro de los negocios vinculados a Larocca, que representó a la Argentina en salto ecuestre en cinco Juegos Olímpicos consecutivos, desde Pekín 2008 hasta París 2024. El haras San José del Moro, ubicado sobre la ruta 88, a 25 kilómetros de Necochea, produce entre 25 y 30 potrillos por año. Hasta los tres años se crían allí y luego continúan su formación deportiva en Tierra Santa, en Escobar. El proyecto se apoya en genética de alto nivel y realiza dos remates anuales; algunos ejemplares ya llegaron a Europa.

En septiembre pasado, el grupo incorporó Ceres Tolvas, una empresa de Tandil con 49 años de trayectoria que tiene cuatro líneas de negocio: originación y comercialización de cereales, venta de insumos, producción de alimentos balanceados y la franquicia de John Deere en la zona. Cuenta con 24 plantas de acopio y 29 agronomías. Venancio destacó el potencial de integrar ambas empresas para fortalecer la comercialización y la logística de granos, mejorar la eficiencia y acompañar las necesidades de productores y clientes.

Fuera del agro, Faro Verde opera en hotelería con dos líneas: Faro Connections, que reúne los hoteles Mulen, La Cascada y Amaike en Tandil, y Awasi Lodge, con cinco hoteles boutique en destinos naturales de Argentina, Chile y Brasil, orientados principalmente al turismo internacional. Además, desarrolla el negocio inmobiliario en Tandil, con viviendas, oficinas, locales comerciales y el barrio privado Valle del Tandil Golf, y proyecta un emprendimiento turístico en la estancia Santa Margarita, en Santa Cruz.

El grupo cuenta con unas 1500 personas. Para Venancio, el crecimiento requiere analizar la viabilidad de cada negocio, formar equipos y encontrar sinergias: “Una buena oportunidad de negocio también es mucho más que una decisión de inversión. Después hay que ejecutarla, hay que formar el equipo, hay que desarrollar las capacidades y sostenerlas en el tiempo”.

Respecto de Tandil, Venancio afirmó: “Somos una empresa de Tandil, nos sentimos parte de esa comunidad”. Esa relación se concretó en la creación de la Fundación Faro Verde, hace aproximadamente un año y medio, a partir de la cual el grupo financió la construcción y el equipamiento de un centro oncológico en la ciudad, tras conocer la necesidad de evitar traslados de pacientes con cuadros complejos a Mar del Plata o Buenos Aires.

Para Venancio, hay un liderazgo de Larocca que se transmite al equipo: “Para la empresa el activo más importante son las personas que trabajan”.

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