El testimonio judicial de Cris Morena, brindado bajo juramento el 14 de diciembre de 2015 ante la Justicia de San Isidro, detalla presuntos episodios de violencia familiar que habrían afectado a sus nietos Franco y Valentín Yankelevich durante su infancia. Darío Giordano, padre de los menores, rechazó las acusaciones y afirmó que fue sobreseído en la causa.
El documento judicial de Cris Morena, que comenzó a circular públicamente en las últimas semanas, reconstruyó los presuntos episodios de violencia familiar que atravesaron sus nietos Franco y Valentín Yankelevich durante su infancia.
Su testimonio, brindado bajo juramento el 14 de diciembre de 2015 ante la Justicia de San Isidro, detalló los presuntos maltratos que atribuyó a Darío Giordano, viudo de su hija Romina Yan, a partir de situaciones que aseguró haber presenciado y otras que sus nietos le confiaron en privado.
Aparece, entre ellas, una frase que habría alcanzado el temor de uno de los chicos: “Abuela, yo me quiero hacer invisible”. Franco, de acuerdo con el testimonio, buscaba pasar inadvertido para evitar los enfrentamientos con su padre.
En su declaración, Morena recordó que conocía a Giordano desde que comenzó su relación con Romina y que, desde entonces, había advertido en él “cierta irritabilidad”. Según su percepción, esa conducta se habría acentuado después de la muerte de su hija, ocurrida el 28 de septiembre de 2010.
Seguido del fallecimiento de Romina, la productora comenzó a acompañar a sus nietos a distintas actividades extracurriculares, con el consentimiento de su padre y bajo el compromiso de encargarse de los traslados. En el acta señaló que había visto a Giordano maltratar verbalmente a Franco, incluso delante de ella.
Aunque, el momento que terminó de encender las alarmas llegó dos años después de la muerte de Romina cuando Morena contó que estaba a solas con Franco cuando el chico rompió en llanto y le confesó que su padre “le pegaba muy fuerte en la cabeza y lo maltrataba mucho”. También le pidió que no se lo contara a nadie por temor a la reacción de Giordano.
En este sentido, la productora relató que su nieto le había contado que, en una oportunidad, su padre lo golpeó con tanta fuerza que se detuvo cuando lo vio llorar. Entonces, siempre según el testimonio, le prometió que no volvería a pegarle “por la memoria de su madre”. Pero, de acuerdo con lo que Franco le habría confiado, las golpizas continuaron.
La productora recordó que había ido a buscar a uno Valentín y que se acercó a saludarla cuando la vio. Al instante, según declaró, Darío Giordano corrió hacia ellos, tomó al chico de los cabellos y comenzó a gritarle. “Te dije que no te vayas del lugar en el que estoy, a mí no me importa qué tenías que hacer”, habría sido el reproche que le hizo.
Morena describió la escena como un episodio de tal impacto que le impidió reaccionar. En su declaración sostuvo que vio cómo Giordano se llevaba a su hijo “a la rastra mientras le tiraba de los pelos y le gritaba”.
Lo que ocurrió después también quedó asentado en el documento judicial. Esa misma tarde, la productora volvió a ver a Valentín y lo encontró jugando con una pelota que arrojaba contra la pared, sin querer comunicarse con nadie. Días más tarde, cuando le preguntó cómo estaba, el chico le respondió: “Abuela, es siempre lo mismo, todos los días lo mismo, yo no le importo; si lloro no le importa nada”.
Luego de la exposición pública de los testimonios, el padre de Franco y Valentín difundió un comunicado en el que rechazó las acusaciones de violencia física y psicológica: “Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia”, sostuvo. Además, se refirió a la causa judicial iniciada por las denuncias y aseguró: “Me sobreseyeron, nunca nadie apeló y no hubo pruebas, todo fue una maniobra para poner la perimetral y ganar tiempo”. Y agregó: “Como siempre sostuve, esos hechos que se denuncian nunca ocurrieron y por lo tanto nunca fueron comprobados”.
Giordano también reconoció las dificultades que atravesó después de la muerte de su esposa y admitió: “Es posible que, en ese momento de duelo y dolor, yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban. Les pido perdón por eso y puedo entender su angustia”. Sin embargo, aclaró que no piensa responderle públicamente a su hijo.
“Hay personas poderosas que tienen la posibilidad de instalar su versión de una historia. Otras, como yo, apenas tenemos nuestra palabra. Pero la exposición pública, los contactos y el poder no convierten una versión en verdad”, escribió. También mencionó a sus otros hijos, Azul y Dante, y señaló que no reconocían haber vivido esas situaciones.
