En la Casa Rosada, funcionarios y aliados expresan inquietudes sobre la continuidad del ajuste y la estrategia electoral, mientras el Presidente reafirma que no modificará el plan económico.
El presidente Javier Milei enfrenta un contrapunto interno en la Casa Rosada con funcionarios de su propia administración que dudan de los tiempos del programa económico. La disputa, menos visible que otras internas, gira en torno a si habrá resultados contundentes antes de octubre de 2027.
El lunes, durante la reunión de gabinete, la senadora Patricia Bullrich mencionó que había sectores económicamente golpeados. Bullrich agregó que ahora podría ser distinto porque hay tiempo de corregirse. Tras esa referencia, el Presidente dedicó un largo rato a explicar por qué, según su visión, muchos diagnósticos económicos están equivocados. No hubo más objeciones en el encuentro.
Funcionarios y militantes convencidos del modelo valoran los logros, pero algunos se perturban al ver a Milei dispuesto a concluir con el ajuste incluso en medio de la campaña electoral. Proyectan números fiscales como cuentas en equilibrio, tarifas acordes con los costos, inflación en baja, calles despejadas, superávit comercial y sindicatos y movimientos sociales desmembrados. “Agarra un populista, sube impuestos y no se va por una década”, proyectó un oficialista.
Días atrás, alguien preguntó al ministro de Economía, Luis Caputo, si la reducción de subsidios iba a interrumpirse o atenuarse en los próximos meses. Caputo respondió: “Depende de la ‘reca'”, y agregó que si los ingresos venían mal iba a tener que seguir eliminando subsidios para preservar el equilibrio fiscal. El ministro prefiere resignar actividad antes que aflojar el apretón monetario y aceptar una caída más gradual en la inflación.
El segundo trimestre del año, cuyos números oficiales se publicarán la semana próxima, volvió a dar para abajo. Ese comportamiento coincide con los desplomes en industria y construcción en julio, ya tercer trimestre. En el Palacio de Hacienda atribuyen ambas caídas a explicaciones técnicas o de estacionalidad: señalan que julio tuvo lluvias infrecuentes que paralizaron la construcción y que, en el sector fabril, el recorte de subsidios tarifarios y el alza en el petróleo y el gas dispararon los costos en relación con 2025, lo que llevó a varias empresas a parar plantas.
Los afectados lo padecen: para algunos no resultó rentable producir. Es uno de los puntos de conflicto entre Caputo y la Unión Industrial Argentina (UIA). Después de las críticas en la última celebración del Día de la Industria en la planta de Elea, el ministro postergó una reunión con la conducción de la central fabril. En Hacienda dicen estar buscando fecha, pero anticipan que octubre es un mes de agenda cargada.
Milei sostiene que no le preocupa y que no alterará el programa por una elección. “Volvemos al sector privado”, repite. En asuntos no económicos, el ministro Federico Sturzenegger ya está avisado de que algunos de sus proyectos no verán la luz por un tiempo o serán presentados de manera menos confrontativa. En la reunión de la mesa política, tras el fracaso de la reforma en el régimen de los prácticos, Sturzenegger hizo un gesto y dijo: “No hay problema, pero nos agarramos y bancamos”.
Esta semana, al ver que la oposición tenía quorum para los proyectos de discapacidad y morosidad en la Cámara de Diputados, Martín Menem aceptó sin quejarse las mociones para fijar el cronograma de trabajo en las comisiones. “No me obligues a resistir en temas como la discapacidad”, le habían dicho en uno de los espacios que lo apuntalan. En el Gobierno dudan incluso con la reforma política. “Vamos a hacer lo posible”, dijo Menem anteayer en Radio Mitre. “Hoy la reforma no está”, plantearon en la intimidad desde el entorno de Bullrich.
El temor de varios armadores oficialistas es que el clientelismo de algunos gobernadores motive a votar solo en las elecciones locales y a desoír la convocatoria nacional. Muchos comicios provinciales irán desacoplados y la provincia de Buenos Aires tiene un sistema de votación distinto. El Gobierno necesita a los gobernadores militando la boleta libertaria.
En el peronismo, dicen que el tema preferido de Máximo Kirchner en las reuniones es Kicillof, y que Massa también se suma a la crítica. Dudan de esa candidatura con el argumento de que no garantiza un piso alto. Massa habría respondido que no competirá para gobernador bonaerense y que, si aparece “una ventana”, competirá por la presidencia.
