3.5 C
Buenos Aires
InicioSociedadMultitudinarios funerales marcan la agenda social en Argentina

Multitudinarios funerales marcan la agenda social en Argentina

El 26 de octubre de 1986, Raúl Alfonsín cerró su campaña electoral con una convocatoria de aproximadamente un millón de personas. Desde entonces, ninguna figura política repitió esa cifra, pero sí lo hicieron personalidades de otros ámbitos en sus funerales, como Diego Maradona en 2020 y Carlos “Indio” Solari en 2025.

El 26 de octubre de 1986, el entonces presidente Raúl Alfonsín cerró su campaña para las primeras elecciones de la democracia desde un palco ubicado en el cruce de la avenida 9 de Julio con Corrientes. Según estimaciones de la época, convocó alrededor de un millón de personas. Ningún político volvió a alcanzar esa cifra.

En contraste, figuras de otros ámbitos lograron convocatorias similares, pero en el marco de sus funerales. Diego Armando Maradona en 2020 y Carlos “Indio” Solari en 2025 fueron dos ejemplos. También se registraron multitudes en las despedidas de Néstor Kirchner (2010), Sandro (2010) y el propio Alfonsín (2009).

Argentina se caracteriza por la masividad de sus funerales. Mientras la participación electoral disminuye, las despedidas a personalidades consideradas mesías o redentores —más allá de su actividad específica— convocan a grandes cantidades de personas.

En esas despedidas, los discursos se centran en el pasado, en lo perdido y en la desesperanza, no en la esperanza. Esta última aparece cada cuatro años durante los Mundiales de fútbol, como el que comenzó cuatro días después del funeral de Solari. Dicha esperanza es reforzada por un marketing compuesto por avisos publicitarios oportunistas, nacionalismo básico y, en algunos casos, xenofobia.

En el ADN argentino parece prevalecer la figura de Tánatos (muerte) sobre Eros (vida). Se conmemoran las fechas de muerte de próceres y héroes, no sus nacimientos. El acento se pone en la pérdida, en el final. En la medida en que la política no genere razones para la esperanza y se enfoque en la corrupción, se buscarán señales orientadoras en personalidades de otros ámbitos, a las que se les atribuirán poderes mesiánicos hasta su muerte.

Si la selección argentina repite su éxito en el Mundial, se inyectará una dosis de alegría efímera y desbordante, que la política intentará manipular para enmascarar sus propias falencias. Opositores y oficialistas coincidirán en ese intento, como también intentan colarse en los funerales.

MAS NOTICIAS
NOTICIAS RELACIONADAS