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Quiénes deben realizarse pruebas para diagnosticar hígado graso cada 6 meses

El hígado graso es una condición de salud prevalente. Las personas con factores de riesgo metabólico requieren pruebas diagnósticas periódicas, mientras que quienes no presentan factores no necesitan exámenes de rutina.

El hígado graso es una de las condiciones de salud de mayor prevalencia en la actualidad. Para detectarlo a tiempo se recomienda hacer pruebas diagnósticas cada determinado tiempo; sin embargo, existen personas que deben realizarlas con mayor frecuencia que otras.

Las personas sin factores de riesgo para hígado graso no requieren realizarse pruebas diagnósticas de manera rutinaria ni periódica. En personas consideradas sanas, los exámenes se reservan únicamente ante la presencia de síntomas.

Para el caso de personas con factores de riesgo, las pruebas se recomiendan con periodos de entre 6 meses a un año, de acuerdo con el caso particular de cada paciente.

Las personas que deben realizarse pruebas para diagnosticar y dar seguimiento al hígado graso cada 6 meses son aquellas que se clasifican como personas con factores de riesgo metabólico, entre las cuales se encuentran:

  • Personas con obesidad o sobrepeso
  • Pacientes con diabetes tipo 2 o prediabetes
  • Personas con dislipidemia (colesterol o triglicéridos altos)
  • Quienes presentan síndrome metabólico

De acuerdo con la Guía de Práctica Clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), esto aplica principalmente para quienes ya tienen diagnóstico de hígado graso no alcohólico o presentan factores de riesgo metabólico importantes como los mencionados. La biopsia hepática solo se recomienda en casos específicos y no debe repetirse antes de 5 años, salvo sospecha de progresión de la enfermedad.

El control semestral suele ser sugerido también a personas que ya padecen hígado graso para evaluar su evolución, ya que permite identificar complicaciones como progresión a fibrosis o cirrosis, así como monitorear el impacto de intervenciones en el estilo de vida o tratamientos médicos.

Entre las pruebas diagnósticas recomendadas para personas de riesgo que se pueden realizar cada 6 meses a un año para detectar y dar seguimiento al hígado graso se encuentran:

  • Ultrasonido hepático: herramienta de primera elección para detectar esteatosis hepática, debido a su bajo costo, disponibilidad y ausencia de radiación.
  • Pruebas de función hepática: incluyen la medición de enzimas hepáticas como ALT y AST, así como la evaluación de bilirrubinas, albúmina y tiempo de protrombina.
  • Marcadores de resistencia a la insulina: exámenes como la glucosa en ayunas, insulina y el cálculo del índice HOMA-IR.
  • Otros estudios de imagen (según caso): tomografía axial computarizada (TAC) o resonancia magnética (IRM) si el ultrasonido no es concluyente.
  • Elastografía hepática: técnica no invasiva que evalúa la rigidez del hígado y ayuda a detectar fibrosis.
  • Índices no invasivos de fibrosis: herramientas como el FIB-4, que integra edad, AST, ALT y plaquetas.

La biopsia hepática no es parte del seguimiento regular; solo se recomienda en casos muy seleccionados si hay sospecha de esteatohepatitis o fibrosis avanzada.

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