Dos médicos y una psiquiatra declararon ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro en el marco del segundo juicio por la muerte de Diego Maradona.
En el segundo juicio por la muerte de Diego Maradona, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro recibió las declaraciones testimoniales de dos médicos de la Clínica Olivos y una psiquiatra.
Pablo Dimitroff, exdirector de la Clínica Olivos, declaró que tras la operación por un hematoma subdural, a principios de noviembre de 2020, Maradona tenía una “idea fija” de volver a su casa y que se lo “dejara tranquilo”. Dimitroff afirmó que “tras la operación lo vi recuperado, totalmente diferente. Después contó que se quería ir a su casa. Era difícil que entendiera que tenía que estar quieto”.
El testigo indicó que la psiquiatra Agustina Cosachov, una de las acusadas, atribuyó los “problemas” a “un cuadro de abstinencia alcohólica”. Dimitroff detalló que “el 5 de noviembre hubo un evento importante que obligó una sedación más profunda. Se lo mantuvo sedado y por momentos tuvo momentos de excitación psicomotriz”.
Dimitroff sostuvo que “hasta el final de la internación, el 11, fue lo que nos tuvo en jaque. Hubo momentos en que era difícil tener controlado al paciente, se sacó varias veces el acceso venoso, hubo que darle medicación sedante, anticonvulsionante, en dosis importantes”.
El exdirector declaró que, ante ese escenario, “parecía que el lugar para que continuara su tratamiento no era su domicilio”. Afirmó que la idea de Swiss Medical era que Maradona continuara su tratamiento en un centro de rehabilitación de tercer nivel. Sin embargo, “el equipo médico tratante decidió llevarse a Maradona a su casa. Lo propusieron. Eran [Leopoldo] Luque y Cosachov. Las condiciones que pusieron para hacerlo, sin embargo, no corresponden a la figura de internación domiciliaria, sino a cuidados domiciliarios”.
Dimitroff agregó que “el corazón de Maradona funcionaba normal, luego de verlo monitoreado ocho días” y que “al momento de la internación y externación no estaba en insuficiencia cardíaca”.
Previamente declaró el neurocirujano Pablo Rubino, quien participó de la operación. Rubino explicó que vio una imagen del hematoma en el teléfono celular de Luque y decidieron realizar una nueva tomografía, que confirmó un hematoma subdural crónico de 14 milímetros. “En cualquier libro de literatura médica está demostrado que a partir de los diez milímetros es recomendación evacuarlo porque puede evolucionar”, indicó. Agregó que “Diego tenía un desplazamiento de seis milímetros y, a partir de los 5 milímetros, ya es recomendable operar”.
También declaró la psiquiatra Marcela Waisman, quien concurrió dos veces a la Clínica Olivos pero no pudo ver a Maradona. Waisman afirmó que “en el caso Maradona, Cosachov tenía más angustia por la exposición. Era de buena práctica consultar a otro colega. La autonomía y voluntad del paciente es hay que respetarla”.
