A pesar de indicadores macroeconómicos favorables, la comunicación oficial y las disputas internas restan impacto a las buenas noticias.
El arte de la comunicación política no se limita a anuncios o críticas a la oposición: implica persuadir a la sociedad y generar apoyo para la toma de decisiones. En la administración libertaria, esa habilidad parece ser una de las principales carencias.
En su última aparición en dos canales de streaming afines, el presidente Javier Milei reconoció la existencia de una situación económica complicada y dijo entender que la gente se sienta mal por la caída de la actividad, el salario real y el aumento de la inflación. Sin embargo, esas mismas variables habían sido señaladas antes por el periodismo, recibiendo agravios presidenciales.
Pese a ese reconocimiento, el Ejecutivo recortó 63 mil millones de pesos a la salud, según datos oficiales del Ministerio de Economía. La cartera a cargo de Mario Lugones ejecutó apenas el 31,5% de su presupuesto. Programas como Remediar, el banco de drogas oncológicas y las áreas de respuesta al VIH sufrieron reducciones o serán desmantelados.
Impacto digital
La irascibilidad del presidente se reflejó en sus intervenciones en streaming. Según un estudio de la consultora Zonda, en más de cuatro horas de entrevistas (254 minutos), Milei profirió 73 insultos como “sorete”, “hijo de puta” o “imbécil”, y expresiones soeces como “masturbación teórica” o “populistas del orto”.
Ese estilo pendenciero eclipsó logros macroeconómicos como la inversión de YPF por US$25 mil millones, la recuperación de la recaudación, el repunte de la construcción y la industria, y la baja de la inflación. Según el informe, en redes sociales el 2,6% de inflación quedó relegado por los exabruptos y peleas del mandatario.
Las apariciones del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tampoco ayudan. Cada anuncio es replicado por comentarios negativos sobre su situación patrimonial y la causa judicial. En Mendoza, al presentar el primer proyecto RIGI, su imagen opacó la noticia. Analistas señalan una caída en el interés por las entrevistas de Milei: durante una transmisión en Neura apenas alcanzó las 15 mil visualizaciones en vivo.
Problemas de agenda
El Gobierno suele culpar al periodismo por el foco en el “Adornigate”, pero ningún tema de agenda oficial implica una mejora de la calidad de vida a corto plazo. El aumento del colectivo o el recorte de medicamentos generan más preocupación que anuncios como el Super Rigi, la reforma electoral o la designación de jueces.
Además, la interna oficialista suma tensiones. En la red X, proliferó una pelea entre Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, alineado con Karina Milei. Caputo expuso un descuido digital de Menem, quien compartió desde una cuenta eliminada llamada “Rufus” una publicación crítica contra el asesor. Desde el entorno de Menem afirmaron que la cuenta la manejaba un community manager, pero en el menemismo amplio señalan que las “Fuerzas del Cielo” salieron en masa a criticar al diputado, mientras permanecieron en silencio durante el escándalo de Adorni.
Demasiados frentes abiertos para un gobierno cuyos pilares siguen siendo el ajuste y las bondades de Vaca Muerta y la minería, y que necesita acelerar el “derrame” para que la sociedad perciba que el rumbo es el correcto.
