La actriz y escritora estadounidense, nieta del Nobel Ernest Hemingway, visitó Asturias para hablar sobre salud mental y recomendó desconectar de las pantallas y reconectar con la naturaleza.
La actriz y escritora estadounidense Mariel Hemingway defendió la necesidad de retomar el contacto con la naturaleza y adoptar estilos de vida alejados de la sobreinformación y el consumo, como terapia frente a adicciones y enfermedades mentales que marcaron a su familia.
“Vivimos bombardeados con sobreinformación, conocemos lo que ocurre en los confines del mundo casi en el mismo momento en que ocurre, y eso no es bueno para la salud mental”, declaró a EFE durante su visita a Asturias, donde participó en actos organizados por la Fundación Robert F. Kennedy Human Rights España.
Mariel Hemingway (California, 1961), nominada al Oscar por su papel en Manhattan (1979) de Woody Allen, ha escrito tres libros sobre desarrollo personal y protagonizó el documental Running from Crazy (2013), donde aborda su lucha contra la enfermedad mental. Sus padres eran alcohólicos, su hermana Margaux era adicta a las drogas, y su abuelo y otros seis familiares murieron por suicidio.
La nieta del Premio Nobel de Literatura 1954 criticó la dependencia de las pantallas y la vida urbana, que consideró “atentan contra el bienestar personal”. Aconsejó desconectar del teléfono móvil: “Estamos conectados siempre, debemos desconectar porque el teléfono nos aleja de nosotros mismos y nos impide abrir nuestros espíritus”.
Hemingway señaló que la vida urbana promueve “el éxito personal a cualquier precio en una carrera contra nosotros mismos”, lo que contribuye a la insatisfacción y las depresiones. “La ciudad deprime, es gris y nos aleja de lo que somos; todo es artificial y lo artificial deprime”, afirmó.
En su opinión, los humanos son animales que necesitan estar al aire libre: “Tenemos que salir a los parques, caminar descalzos sobre la tierra, para recuperar el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu”. Recomendó meditar, hacer ejercicio, dormir lo suficiente y tomarse la vida con más calma.
Respecto a las adicciones, sostuvo que tienen un componente genético mayor que las enfermedades mentales y que “se pueden superar con mayor facilidad siempre que quien las padece tenga voluntad”.
