Nick Gibb, exministro de Escuelas del Reino Unido, participó en un encuentro internacional sobre alfabetización en Buenos Aires, donde expuso las claves de la reforma educativa que mejoró la comprensión lectora en su país.
Invitado por la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires, el BID, el Banco Mundial y la Fundación Instituto Natura, el exministro de Escuelas británico Nick Gibb visitó Argentina para participar de un encuentro internacional sobre alfabetización, que nucleó a actores del sector público y privado, organismos internacionales y representantes de la sociedad civil.
Durante su gestión, Gibb lideró una reforma educativa que generó debates parlamentarios profundos, considerada histórica para revertir el marcado descenso experimentado en los resultados de su país en las pruebas PISA. En su libro Lecciones reformistas, Gibb relata el proceso. “No hay razón por la cual un niño no pueda aprender a leer. Solo necesita ser enseñado, y la forma más efectiva es enseñar los sonidos del lenguaje y cómo combinarlos en palabras”, afirmó.
En su opinión, una de las principales razones para los malos resultados radica en pretender imponer una forma de enseñar a leer usando el enfoque del lenguaje global, basado en el reconocimiento visual de palabras y frases, en lugar del método fonético tradicional. En el primero se comienza con las palabras más familiares para el niño y se va luego incrementando el vocabulario visual, con la desventaja de que siempre aparece alguna palabra que aquel desconoce, lo cual vuelve muy largos los aprendizajes.
Gibb detalla que 17.000 escuelas primarias de su país no lograban cumplir su misión porque no se promovía adecuadamente la enseñanza de la comprensión lectora. El desafío consistía en proponer cambios profundos en las leyes y en los estándares docentes de enseñanza y de calificación, recuperando un sistema fonético exitoso en la evidencia.
Bastaron 18 meses para que pudieran comprobar que el 58 % de los alumnos lograban mejoras sustanciales, con mejor predisposición también a incrementar la velocidad de lectura y a incorporar la comprensión como una habilidad. Hoy los niños ingleses de nueve años son los cuartos que mejor leen del mundo, con notables avances en el último Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora (Pirls).
El 46% de los estudiantes de tercer grado en la Argentina no alcanza el nivel básico de lectura, resultados que empeoran con alumnos de menores recursos. El neurocientífico Andrés Rieznik insiste con que la recuperación solo será posible mediante la aplicación de métodos explícitos, sistemáticos y graduales, enseñando la correspondencia entre sonidos y letras como se ha hecho con éxito en Ceará (Brasil) y Misisipi (EE.UU.).
