La icónica vivienda de acero, diseñada en 1955 y conocida como la ‘Casa de Acero del Futuro’, sale al mercado inmobiliario en San Mateo, California, con un precio de 4,5 millones de dólares.
La casa X-100, una de las dos únicas viviendas con estructura de acero encargadas por el desarrollador Joseph Eichler, está a la venta en California por 4,5 millones de dólares. Ubicada en el 1586 de Lexington Ave., dentro del desarrollo The Highlands en San Mateo, la propiedad fue diseñada en 1955 por la firma Jones & Emmons.
Según el sitio oficial del inmueble, Eichler la encargó con tres propósitos principales, y durante su debut el arquitecto Jones declaró: ‘Hay hombres con visión de futuro que predicen con seguridad que se avecina una nueva era, la de los metales y los plásticos’. La construcción utilizó una estructura prefabricada y su gran inauguración fue el 6 de octubre de 1956.
La casa atrajo a unos 150.000 visitantes en sus primeros tres meses de exhibición y ganó fama nacional gracias a reportajes en publicaciones como Life, Sunset, Popular Science y Arts & Architecture. Sin embargo, pese a su éxito promocional, esta fue la última casa de acero construida por Eichler, posiblemente porque el público y la industria de la construcción no estaban preparados para su visión futurista.
El diseño combina una estética espacial con el modernismo de mediados del siglo XX. En las superficies interiores se utilizaron fórmica y plásticos orgánicos, mientras que las paredes de vidrio van del suelo al techo. La cocina está en el centro de la vivienda y funciona como corredor de conexión entre las dos salas de estar traseras. Los tres dormitorios y las dos salas de estar se ubican alrededor del perímetro para maximizar la luz natural.
La X-100 sirvió como laboratorio para prototipos como un lavavajillas negro, un sistema de intercomunicación, un triturador de basura, hornos dobles con control de velocidad y una chimenea cónica originalmente rotatoria. La propiedad se encuentra en estado de conservación excepcional tras una restauración de dos años a su diseño original. Desde junio de 2016 forma parte del Registro Nacional de Lugares Históricos y es considerada una ‘cápsula del tiempo’.
