Armando Bo, junto a Tomás Escobar y Ariel Arrieta, impulsa un proyecto que produce ficciones en formato vertical para celular, apuntando a mayor velocidad, menor costo y la incorporación de nuevas voces.
La industria cinematográfica argentina enfrenta desafíos estructurales para la producción y distribución de contenidos. Ante este escenario, surge Shorta, un proyecto liderado por Armando Bo, Tomás Escobar y Ariel Arrieta, que propone un modelo basado en la producción de ficciones breves en formato vertical, diseñadas específicamente para su consumo en dispositivos móviles.
La iniciativa nace de la observación de cambios en los hábitos de consumo a nivel global, particularmente en mercados como China, donde las series verticales ya son un fenómeno masivo. “Ahí vimos claramente que la forma de consumir estaba cambiando”, señaló Escobar. Sin embargo, los impulsores de Shorta destacan que el formato no implica una resignación de la calidad narrativa. “El hecho de pensar en una pantalla más chica y en tiempos más cortos no significa resignar calidad. Al contrario, hay una oportunidad de volver a poner el foco en las historias”, afirmó Bo.
El proyecto funciona como una estructura de producción que, en sus primeros seis meses, activó decenas de rodajes, completando 48 ficciones. Esta escala operativa busca generar un movimiento constante en un sector donde, según Bo, “hay muchísima gente que quiere trabajar y no encuentra dónde”. La velocidad de producción es una característica central, permitiendo a los realizadores “hacer, probar, equivocarse y volver a hacer”, en contraste con los plazos extensos del cine tradicional.
El modelo distribuye el riesgo en múltiples proyectos de menor escala, en lugar de concentrarlo en pocas producciones de alto presupuesto. “Podemos asumir muchos más riesgos porque no dependemos de que todo salga perfecto”, explicó Arrieta. Esta lógica busca abrir espacios para historias y creadores que no encuentran lugar en los circuitos convencionales. “Hay gente con muchísimo talento que nunca filmó. Y ahora puede hacerlo”, agregó Escobar.
La distribución es otro pilar del proyecto. Al estar pensado para el celular, el formato vertical es también una estrategia para alcanzar directamente a una audiencia masiva. “Estamos hablando de millones de personas viendo contenido desde el teléfono”, destacó Escobar. Además, la plataforma permite una relación más directa con los espectadores, facilitando un feedback inmediato que puede influir en el proceso creativo.
En síntesis, Shorta se presenta como una propuesta que busca alterar los modos de producción, distribución y acceso en la industria audiovisual local, priorizando la agilidad, la experimentación y la inclusión de nuevas narrativas.
