Un fiscal de delitos complejos imputó a once personas por presuntas amenazas e instigación. Referentes del espacio libertario cuestionaron la acción judicial.
La Justicia de la Ciudad de Buenos Aires citó a indagatoria a once usuarios de la red social X (ex Twitter) en el marco de una causa por presuntas amenazas e instigación a cometer delitos. La investigación se inició a partir de una denuncia presentada en septiembre por el diputado nacional Sebastián Pareja, presidente de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires.
El caso, que tras un sorteo quedó a cargo de la fiscal de delitos complejos Celsa Ramírez, avanza con la imputación de los once usuarios identificados. Según fuentes judiciales, se los investiga por los delitos de amenazas, instigación a cometer delitos e incitación pública contra instituciones, tipificados en el Código Penal. En las últimas horas, la jueza Paula Nuñez Gelvez rechazó un pedido de recusación presentado por uno de los abogados defensores.
Desde el entorno de Pareja afirmaron que la denuncia se presentó cuando se difundió públicamente su número de teléfono celular, aclarando que no se actuó contra opiniones políticas disidentes.
La medida judicial generó reacciones dentro del espacio oficialista. Daniel Parisini, conocido como “Gordo Dan” y referente del grupo Las Fuerzas del Cielo, criticó la estrategia de denunciar a usuarios en redes sociales. En su programa, defendió a quienes, según dijo, “dieron la batalla cultural” por el proyecto del presidente Javier Milei, y consideró “poco inteligente” la acción emprendida por Pareja.
Otros militantes libertarios en redes sociales también expresaron su desacuerdo, vinculando el caso a supuestos ataques contra la libertad de expresión. Paralelamente, el abogado Alejandro Sarubbi Benítez, cercano a Parisini, cuestionó a la fiscal a cargo de la investigación.
Este episodio se enmarca en las tensiones internas dentro del oficialismo, donde coexisten diferentes estrategias de construcción política. Por un lado, figuras como Pareja priorizan el armado de estructuras territoriales tradicionales; por otro, grupos de influencia digital, como el que nuclea Parisini, enfatizan la preservación de la pureza ideológica del movimiento.
