La selección italiana de fútbol no participará por tercera vez consecutiva en una Copa del Mundo, un hecho que ha generado un proceso de duelo colectivo analizado a través de las etapas clásicas de la psicología.
La teoría de las cinco etapas del duelo, descrita por Elisabeth Kübler-Ross, parece encontrar un paralelismo inesperado en el mundo del deporte. La eliminación de Italia para el próximo Mundial de fútbol, la tercera consecutiva, ha desencadenado una serie de reacciones emocionales en el país transalpino que pueden enmarcarse en este modelo psicológico.
La negación inicial fue breve pero intensa, con especulaciones sobre errores técnicos o administrativos. Pronto dio paso a la ira, un sentimiento expresado con fuerza en los medios de comunicación italianos, que cargaron contra jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.
La etapa de negociación llegó con los “si…” condicionales, revisando cada jugada clave que pudo cambiar el destino. Le siguió un estado de depresión, reflejado en un tono pesimista y la percepción de que las ausencias mundiales ya no son una casualidad, sino una tendencia.
Finalmente, se vislumbra una aceptación provisional. Se admite la no clasificación, pero se habla de proyectos de reconstrucción y de volver a empezar, manteniendo la fe en el futuro. Italia, tetracampeona mundial, queda ahora en una posición incómoda, donde su glorioso historial contrasta con su presente inmediato.
Este proceso muestra cómo un resultado deportivo puede trascender el ámbito del juego y convertirse en un fenómeno social y emocional complejo para una nación.
