El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el estado de Nuevo México “debería cambiar inmediatamente su nombre” a “Nueva América”. La Constitución otorga al Congreso la facultad de modificar los nombres de los estados.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el 19 de octubre que el estado de Nuevo México “debería cambiar inmediatamente su nombre” por el de “Nueva América”, según una publicación en su plataforma Truth Social. Trump sostuvo que la modificación “daría un gran valor y prestigio” al territorio y agregó: “¡No somos México, somos los Estados Unidos de América!”.
Las intenciones de Trump sobre el nombre del estado se hicieron públicas el 6 de septiembre, cuando en las cuentas de X y Truth Social apareció un mapa de Nuevo México con la palabra “México” tachada y el agregado de “América”. La publicación se produjo días después de que firmara una orden ejecutiva que cambió el nombre del lago Ontario.
El presidente no puede cambiar el nombre de un estado, ya que la Constitución otorga explícitamente esa facultad al Congreso. La medida podría complicarse si se confirman algunas encuestas según las cuales el Partido Republicano perdería escaños en las elecciones del 3 de noviembre.
Desde 2025, Trump impulsa lo que se ha denominado “Doctrina Donroe”, una interpretación personal de la Doctrina Monroe con la que Estados Unidos busca justificar su influencia sobre el continente americano. Un artículo del New York Times afirma que “muchos observadores han comenzado a llamar al nuevo enfoque estadounidense la Doctrina Donroe, un término que apareció en una portada del New York Post, como una reinterpretación trumpiana de una idea del siglo XIX”.
En 1823, el presidente James Monroe aspiraba a impedir que las potencias europeas interfirieran en América. En 2025, la potencia rival sería China, que ha acumulado poder político y económico en América Latina durante las últimas décadas.
Además de querer imponer el nombre “América” en lugares fronterizos con Canadá y México, Trump ha bautizado con su nombre edificios, cuentas de ahorro para menores de edad, una moneda conmemorativa del 250 aniversario de la independencia, un nuevo barco de guerra y el Instituto Estadounidense de la Paz. También planea hacerlo con el salón de baile que se construye en los jardines de la Casa Blanca y el Arco del Triunfo proyectado en Washington D.C.
La tendencia es anterior a sus presidencias: sus hoteles, campos de golf y hasta un cóctel que se sirve en su club de Mar-a-Lago (el Trumpini) llevan su apellido como marca.
