El filme Naza, dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, se proyecta en el cine Cacodelphia hasta el 4 de noviembre. Aborda la deshumanización de la guerra y el uso de inteligencia artificial para seleccionar blancos en Gaza.
El documental Naza, dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, se exhibe en el cine Cacodelphia hasta el miércoles 4 de noviembre, con funciones adicionales. La obra aborda la deshumanización de la guerra y el uso de inteligencia artificial para la selección de objetivos en la Franja de Gaza.
El término Naza es un acrónimo de un término hebreo que significa daño colateral. Las Fuerzas Armadas y de Inteligencia israelíes denominan Naza a una “víctima no deseada” que podría morir en un bombardeo a distancia.
El documental fue rodado íntegramente en hebreo y dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, dos de los cuatro realizadores de No Other Land, ganadora del Oscar al mejor documental el año pasado. Abraham y Szor son directores israelíes que enfrentan acusaciones de antisemitismo al criticar el engranaje del Estado israelí.
La producción incluye entrevistas a 24 agentes de Inteligencia israelí o militares que utilizaron o utilizan inteligencia artificial para detectar posibles blancos de ataques en Gaza. Las entrevistas se realizan desde la azotea de un edificio en Tel Aviv. Desde allí, según se observa en el filme, puede sorprender un misil que llega desde la Franja de Gaza a Tel Aviv, la segunda ciudad más poblada de Israel. También se observa la vida rutinaria de la gente en los edificios contiguos.
Los rostros de los entrevistados no se distinguen y sus voces han sido distorsionadas para evitar ser identificados. Son testimonios anónimos; el único que da la cara es Yuval Abraham.
En los testimonios se detalla cómo los servicios de inteligencia seleccionan los objetivos a bombardear, delegando la tarea en un programa de inteligencia artificial llamado Lavender. A partir de infiltraciones en teléfonos móviles, y aunque supongan que las predicciones pueden tener “un margen de error que puede llegar al 15 %”, cuando “el objetivo” ha sido establecido y localizado, esperan que “el objetivo” se encuentre en su hogar. Vigilan por audio y, un agente da el ejemplo en el filme, cuando escuchan “papá está en casa”, dan la orden del bombardeo.
“Es preferible que sea una IA quien decida quién vive y quién muere, en lugar de dejarlo en manos humanas”, dice otro testimonio. “Mi función es técnica. No tengo permitido expresar ninguna postura moral”, dice otro, como si fuera simplemente un eslabón de una cadena. “Simplemente estamos completando la misión”, se escucha otra voz.
Además del diario británico The Guardian, Naza es producida por Jonathan Glazer, director también de religión judía de Zona de interés (Oscar a la mejor película internacional en 2024), con la que comparte el mismo espíritu de no mostrar el horror en imágenes y dejarlo fuera de cámara, excepto en la escena final.
El filme ganó el Premio Especial del Jurado en el reciente Festival de Venecia, que presidió la actriz y realizadora Maggie Gyllenhaal.
