Nelson Ginter, de 62 años, y su esposa María Alejandra Pirchio crían 115 gallinas ponedoras en Ushuaia y Punta Paraná. Utilizan una genética desarrollada por el INTA que resiste las bajas temperaturas y produce huevos de color azulado. Abastecen a restaurantes locales.
Nelson Ginter, de 62 años, y su esposa María Alejandra Pirchio, de 59, crían 115 gallinas ponedoras en Ushuaia y en un lote en Punta Paraná, según declaraciones del productor a LA NACION. La producción se destina a restaurantes locales.
Ginter nació en un pueblo a 90 kilómetros de Bahía Blanca. En 1989 se trasladó a Tierra del Fuego para trabajar en la empresa estatal Entel. Luego pasó a Telefónica, regresó a Buenos Aires en 2001 y volvió al sur en 2011. Se jubiló recientemente después de 14 años manejando un camión.
Comenzó con la cría de gallinas comunes en 1991 o 1992. Años después, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) le proporcionó gallinas ponedoras: primero diez, luego 25 y después 60. Llegó a tener 120 aves. El crecimiento urbano de Ushuaia redujo el espacio disponible y debió achicar la producción.
Durante el verano, traslada la mayor parte de las aves a Punta Paraná, a 82 kilómetros de la ciudad, sobre el Canal de Beagle. En invierno las lleva a Ushuaia porque en el campo no cuenta con calefacción en el gallinero y los huevos se congelan y se rompen. En la ciudad les proporciona luz artificial y cambia el agua de los bebederos varias veces al día para evitar que se solidifique. También acondiciona los pisos con viruta.
Las gallinas utilizadas provienen de una genética desarrollada por el INTA en Pergamino, que cruzó aves resistentes con la raza Araucana. Según Ginter, esta cruza produce huevos de tonos azulados. “La gallina negra del INTA que no es para esta zona no pone huevos azules. Pero acá, como tiene genética de la Araucana, tengo tres que los ponen”, detalló.
El costo del alimento es un obstáculo. Una bolsa de 25 kilos cuesta aproximadamente 17.000 pesos en la provincia de Buenos Aires y 35.000 en Ushuaia. Sus 115 gallinas consumen alrededor de dos bolsas cada dos días. Comercializa un promedio de 22 maples por semana y abastece a los restaurantes Kalma Restó y Crujiente.
