19.7 C
Buenos Aires
InicioEconomíaLas ambulancias de Nueva York tardan 13 minutos en emergencias graves, un...

Las ambulancias de Nueva York tardan 13 minutos en emergencias graves, un 41,2% más que en 2015

Según un informe de la Contraloría de la Ciudad de Nueva York, el tiempo de respuesta para emergencias potencialmente mortales fue de 13 minutos y nueve segundos en el año fiscal 2026, con un aumento de 41,2% respecto de 2015. El deterioro se atribuye a mayor demanda, escasez de personal y ambulancias retenidas en hospitales.

Las ambulancias de Nueva York tardaron 13 minutos y nueve segundos en llegar a emergencias potencialmente mortales durante el año fiscal 2026, un aumento de 41,2% respecto de 2015. La demora acumuló tres minutos y 50 segundos adicionales en poco más de una década, mientras crecían las llamadas graves, la presión sobre paramédicos y técnicos, y las dificultades para mantener vehículos disponibles.

La Oficina del Contralor de la Ciudad de Nueva York atribuyó el deterioro a una combinación de mayor demanda, escasez de personal especializado, ambulancias retenidas en hospitales y demoras en el despacho y el trayecto hacia el lugar de la emergencia. El análisis abarca los años fiscales 2015 a 2026.

El tiempo se mide desde el ingreso de la llamada al 911 hasta la llegada de la ambulancia. El Mayor’s Management Report de la ciudad registró un promedio de 11 minutos y 21 segundos en 2025, 10 minutos y 52 segundos en 2024, 10 minutos y 43 segundos en 2023, 10 minutos y 17 segundos en 2022 y nueve minutos y 34 segundos en 2021.

Las llamadas más graves, con prioridad en el sistema

La clasificación de emergencia potencialmente mortal incluye paros cardíacos, atragantamientos, pérdida de conocimiento, dificultades respiratorias, shock anafiláctico, quemaduras graves y traumatismos severos. Estos casos reciben prioridad porque una demora puede alterar la evolución clínica del paciente.

Las ambulancias de soporte vital avanzado, o Advanced Life Support (ALS), cuentan con paramédicos y recursos para responder a los cuadros más complejos. Entre 2015 y 2026, las emergencias potencialmente mortales atendidas por estas unidades aumentaron 22,9%, mientras que las no potencialmente mortales crecieron 2,5%.

El aumento de las llamadas graves modificó la composición de la demanda. El sistema necesita más unidades con personal especializado para incidentes de máxima prioridad, aunque la dotación de paramédicos se mantuvo en niveles similares durante el período analizado.

Al cierre del año fiscal 2026, el Departamento de Bomberos de Nueva York contaba con unos 900 paramédicos y 2.540 técnicos de emergencias médicas, conocidos como EMT por sus siglas en inglés. En comparación, había alrededor de 8.170 bomberos asignados a compañías de bomberos.

Las emergencias médicas representan más de tres cuartas partes de las respuestas del departamento, pero el personal de emergencias médicas equivale a menos de un tercio de su plantilla. Solo los paramédicos pueden integrar las unidades ALS.

La carga total también aumentó. Los registros de NYC Open Data examinados por la Contraloría muestran que las emergencias médicas atendidas por ambulancias pasaron de unos 1,03 millones en 2015 a 1,14 millones en 2026, una suba de 11%.

El volumen de incidentes no creció de forma lineal: cayó durante los años fiscales 2025 y 2026, después de haber subido entre 2020 y 2024. Sin embargo, los tiempos de respuesta continuaron empeorando, lo que indica que el número de llamadas no explica por sí solo las demoras.

Menos unidades operativas que ambulancias disponibles

La disponibilidad de vehículos es otro de los factores que condicionan la respuesta. El 8 de enero de 2026 había 360 ambulancias en servicio, frente a una meta diaria de 488, aunque la flota total rondaba las 651 unidades.

Tener una ambulancia en inventario no implica que pueda ser enviada a una emergencia. Algunas quedan fuera de servicio por mantenimiento y otras no pueden operar por falta de personal suficiente.

El departamento señaló que entre 10% y 12% de su flota suele permanecer fuera de servicio por tareas de mantenimiento. La diferencia entre vehículos disponibles y unidades efectivamente operativas fue, en determinados momentos, mucho mayor que ese rango.

Para septiembre de 2026, la cantidad de ambulancias activas había ascendido a 416. Esa cifra superaba el nuevo objetivo diario de 332, fijado durante la primavera, pero se mantenía por debajo de la meta anterior de 488 unidades.

La razón de esa reducción no fue aclarada por la Oficina del Contralor. La disponibilidad de ambulancias se ve afectada además por los tiempos que cada unidad permanece en hospitales después de trasladar a un paciente.

El personal debe completar la transferencia a la sala de emergencias antes de volver a estar disponible. Si los hospitales están congestionados, varias ambulancias pueden quedar retenidas simultáneamente y disminuir la cobertura en las calles.

El FDNY también mencionó la congestión vehicular, calles más estrechas, menores límites de velocidad y otras restricciones viales entre los elementos que afectan el traslado. La Contraloría indicó que el impacto exacto del tránsito requiere un seguimiento adicional, dado que el cobro por congestión redujo el ingreso de vehículos a la zona regulada de Manhattan y algunos carriles exclusivos para autobuses pueden ser utilizados por vehículos de emergencia.

Despacho y desplazamiento, las etapas con mayores demoras

Una llamada médica atraviesa seis fases: la respuesta inicial de un operador policial, el procesamiento de la información, la transferencia al sistema médico de emergencias, el procesamiento médico, la asignación de una unidad y el trayecto hasta el lugar.

Las etapas que más contribuyeron al aumento de los tiempos fueron el despacho y el desplazamiento. Una parte considerable de la demora, por lo tanto, ocurre después de que la emergencia ya ingresó al sistema 911.

El sistema asigna primero las ambulancias a las situaciones más urgentes cuando la demanda supera los recursos disponibles. Esa priorización puede dejar en espera los incidentes de menor gravedad.

Las emergencias no potencialmente mortales registraron un deterioro todavía mayor: su tiempo promedio aumentó 14 minutos y 49 segundos entre 2015 y 2026, un incremento cercano a 107%. Durante ese mismo año se presentó en el Concejo Municipal una propuesta para exigir alertas públicas cuando hubiera más de 25 despachos de ambulancia pendientes de manera simultánea.

La iniciativa planteaba que NYC Emergency Management notificara a la población sobre esas situaciones e informara alternativas de atención médica. La medida era una propuesta legislativa y no una norma vigente.

La pérdida de trabajadores agravó la presión sobre el sistema. Durante el año fiscal 2026, más de 500 EMT dejaron sus puestos, equivalente a cerca de 19,5% del promedio de empleados de esa categoría durante el año.

Parte de esas salidas correspondió a técnicos que dejaron el servicio médico de emergencias para convertirse en bomberos. La Contraloría vinculó las dificultades de retención con la carga laboral y las diferencias salariales.

Después de cinco años y medio de servicio, el salario base de un EMT era de aproximadamente USD 68.700. Un bombero con una antigüedad comparable percibía alrededor de USD 105.146, una diferencia superior a USD 35.000 anuales.

Los EMT y paramédicos trabajaban además sin un nuevo convenio colectivo desde 2022. El FDNY reconoció el aumento de los tiempos y sostuvo que busca mejorar la coordinación con hospitales, la eficiencia en zonas de alta demanda y el retorno de las unidades al servicio.

Ante una emergencia médica potencialmente mortal, la ciudad recomienda llamar al 911 sin esperar a que la situación mejore. El servicio funciona las 24 horas, ofrece interpretación en la mayoría de los idiomas y permite enviar mensajes de texto en inglés y español cuando una persona no puede realizar una llamada.

MAS NOTICIAS
NOTICIAS RELACIONADAS