La inspectora de Policía y psicóloga Ana Covadonga Castro, de 36 años, presenta su nueva novela negra ‘El último tormento’ (Espasa, 2026), en la que explora la mente humana y la investigación policial.
La inspectora de Policía y psicóloga Ana Covadonga Castro, de 36 años, ha publicado su nueva novela, ‘El último tormento’ (Espasa, 2026), según informó en una entrevista con el periódico local Canarias 7. Castro compagina su trabajo como inspectora en Asturias, España, con su carrera literaria, que incluye tres novelas previas del género noir.
En la entrevista, Castro declaró: “Trabajo todos los días en un grupo de investigación, así que la veracidad de la parte de la investigación en todas mis novelas es completamente auténtica”. La autora se incorporó a la policía a los 22 años tras aprobar la oposición de Escala Básica y, seis años después, aprobó la Escala Ejecutiva, que requiere una carrera universitaria, por lo que estudió Psicología.
Sobre el proceso de escritura, Castro relató que comenzó a escribir durante su permiso de maternidad: “Estaba de permiso de maternidad y mientras mi peque dormía yo tenía que estar en silencio y ahí me animé a escribir”. Su marido, también inspector de policía, fue uno de los primeros lectores de aquellos capítulos. Sus primeras tres novelas fueron autopublicadas antes de llegar a la editorial Espasa.
En ‘El último tormento’, la autora indicó que introduce un tercer elemento en la trama: “En esta historia hay tres bandos”, y añadió: “A veces hay grises, no solo blancos y negros”. La novela se desarrolla en Castellón y aborda la maternidad a través de dos personajes femeninos, Micaela y Lucía, quienes representan distintas formas de maternar. Castro sostuvo: “Se ve desde los dos puntos de vista lo fuerte que es lo que despierta la maternidad en dos personas súper diferentes. Escribir no deja de ser una plataforma para hacer mis críticas sociales y yo la aprovecho bastante”.
Respecto a su visión del mal, Castro manifestó: “A veces el mal existe porque sí y no tiene que tener una explicación”. Y agregó: “Muchas veces en mi trabajo me he encontrado con un mal que no tiene una explicación en un tema de la infancia, que no tiene explicación en nada, que simplemente es así”. También señaló: “Considero que esta novela negra te puede hacer dudar de tus principios. El verdadero desafío no es descubrir quién es el culpable, sino preguntarse cuánto estamos dispuestos a comprender antes de juzgar”.
