El Acuerdo Comercial Interino entre el Mercosur y la Unión Europea entró en vigencia el 1° de mayo de 2026. El sector agropecuario argentino es el principal beneficiado, aunque restan definiciones en el capítulo político y en la distribución de cuotas internas del bloque.
Desde el 1° de mayo de 2026, el Mercosur y la Unión Europea (UE) aplican un acuerdo comercial que elimina aranceles y retenciones a las exportaciones, tras 25 años de negociaciones. El bloque sudamericano está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Eduardo Polcan, docente de Economía General de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), afirmó: “En el comercio internacional, muchos países se asocian para mejorar su poder negociador frente a grandes economías. Así nació el Mercosur”. Y agregó: “Esta integración facilitó el comercio entre ellos. Pero negociar con otros bloques tiene frenos como los aranceles, que son impuestos a las importaciones”.
El Acuerdo Comercial Interino (ITA, por sus siglas en inglés) conforma el área de libre comercio más grande del mundo. Según Polcan, los bloques se complementan: “La Unión Europea aportará un amplio abanico de productos industriales como medicamentos, máquinas y fertilizantes. En cambio, en el Mercosur somos todos productores importantes de agroalimentos”.
El agro, el sector más beneficiado
Polcan sostuvo que el sector agroindustrial será el más favorecido: “El 85% de las exportaciones a la Unión Europea son productos del campo. Podemos aumentar el volumen de materias primas que enviamos y también de productos con valor agregado como pélets de soja, biodiesel, vino o harina. En este rubro somos muy competitivos y la producción está creciendo”.
El acuerdo establece que a partir de mayo de 2029 Argentina eliminará de manera gradual las retenciones a las exportaciones hacia la UE para carne, pesca, frutas, vinos y otras economías regionales. La soja y sus derivados tendrán un esquema especial: en mayo de 2031 el máximo de retenciones será del 18%, y en mayo de 2036 deberá ser del 14% como máximo.
Consultado sobre si la reducción de retenciones aplicará a otros destinos, Polcan precisó: “Este esquema está acordado para las exportaciones a la Unión Europea. Cambiar las alícuotas para otros destinos requeriría otras negociaciones”.
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario estimó que, si la baja de retenciones alcanzara a todos los destinos, las exportaciones de los principales granos y sus derivados —con la soja y el maíz a la cabeza— sumarían USD10.529 millones extra en la próxima década.
Requisitos sanitarios y ambientales
Polcan advirtió que el acceso al mercado europeo depende también de cumplir exigencias sanitarias, ambientales y de trazabilidad. “Son requisitos que debemos cumplir. Abarcan desde la genética de la soja que queremos vender hasta los residuos de agroquímicos en los productos de origen vegetal o el tipo de envasado de la miel. Estos son ejemplos recientes y concretos que pueden terminar funcionando como filtros: algunos aprovecharán las oportunidades y otros se quedarán fuera”, subrayó.
Aprobación pendiente y diferencias internas
El capítulo político del acuerdo aún espera la aprobación del Parlamento Europeo. Polcan afirmó: “La mayor resistencia al avance, al diálogo y a la cooperación entre los bloques es por el proteccionismo europeo. Un grupo de países, con Francia y Polonia a la cabeza, está poniendo frenos con el argumento de que los productos sudamericanos pueden afectar a sus agricultores”.
Dentro del Mercosur también hay diferencias por la nueva cuota de exportación de carne bovina a la UE. “Paraguay, que está aumentando su producción, pide repartir el cupo en partes iguales, mientras que la Argentina y Brasil defienden un criterio que contemple el desempeño histórico de cada uno”, reconoció Polcan.
El docente destacó que las condiciones para vender carne vacuna a la UE mejoraron, en especial para Argentina: “El arancel de la cuota Hilton —que era del 20%— bajó a cero”.
Para concluir, Polcan afirmó que aprovechar las oportunidades requiere trabajo de inteligencia comercial: “Hace falta definir qué productos pueden ganar más lugar en Europa y qué destinos conviene priorizar”.
Fuente: SLT/FAUBA
