La ejecución de Jamaal Howard está programada para este miércoles en la Unidad Huntsville de Texas, tras el intento fallido de inyección letal a Christa Pike en Tennessee el 30 de septiembre. La defensa solicita una demora de 30 días por dudas sobre el pentobarbital y alega discapacidad intelectual del condenado.
La ejecución de Jamaal Howard, programada para este miércoles en la Unidad Huntsville de Texas, se llevará a cabo en un contexto de cuestionamientos sobre el método de inyección letal, según informó Associated Press.
El 30 de septiembre, Tennessee intentó ejecutar a Christa Pike con pentobarbital y el procedimiento no se completó. Los abogados de Pike confirmaron este martes que la condenada se encuentra consciente y en tratamiento hospitalario. Fue el segundo procedimiento fallido en Tennessee en cuatro meses. En mayo, en el caso de Tony Carruthers, los ejecutores no lograron establecer una segunda vía intravenosa requerida por el protocolo estatal y se le otorgó un indulto temporal hasta el próximo año.
Howard fue condenado por el asesinato de Vickie Swartout, ocurrido el 12 de mayo de 2000 en una estación de servicio Chevron en Silsbee, Texas. Según el registro de las cámaras de seguridad presentado en el juicio, Howard ingresó al local, apuntó con un revólver calibre 32 a la empleada y disparó. El arma falló inicialmente; luego disparó de nuevo, impactando en el pecho de la víctima. Mientras la mujer agonizaba en el piso, le preguntó si había dinero en la caja registradora. Tomó un cartón de cigarrillos y 114 dólares en efectivo, y huyó. La secuencia quedó registrada en video y fue prueba central en el juicio que lo condenó a muerte. Después de 26 años, el Estado de Texas planea ejecutarlo mediante inyección letal de pentobarbital, en lo que sería la ejecución número 30 en Estados Unidos durante 2026.
Los abogados de Howard enviaron una carta al gobernador Greg Abbott solicitando una demora de 30 días en la ejecución para obtener registros sobre la adquisición, almacenamiento y pruebas del pentobarbital. “Texas no debería esperar a que una ejecución falle para hacer las mismas preguntas”, escribieron. También señalaron que Howard “no debería ser ejecutado con un medicamento cuyo historial el Estado se ha negado a mostrarle a sus abogados, pocos días después de que ese mismo fármaco fallara en otro estado”, según recogió The Texas Tribune.
Texas utiliza pentobarbital elaborado en farmacias compuestas, dado que los fabricantes farmacéuticos se niegan a vender el medicamento para ejecuciones. Ante la escasez, el estado analiza sus viales y extiende su fecha de vencimiento si determina que seguirán siendo efectivos, una práctica que sus críticos calificaron de insegura, según The Texas Tribune. En 2023, una jueza del condado de Travis bloqueó temporalmente el uso del fármaco por preocupaciones sobre el proceso de extensión de vencimientos en el caso de Robert Fratta, pero la ejecución se llevó a cabo después de que el Tribunal de Apelaciones Penales de Texas anuló esa resolución.
La defensa de Howard también argumenta que padece discapacidad intelectual, con un coeficiente intelectual de hasta 70, y que ejecutarlo violaría la Octava Enmienda de la Constitución. La Corte Suprema de Estados Unidos estableció en 2002 que ejecutar a personas con discapacidad intelectual es inconstitucional, aunque otorgó a los estados margen para definir los criterios de elegibilidad. “Ningún tribunal determinó jamás si Howard tiene discapacidad intelectual según los estándares clínicos vigentes hoy”, argumentaron sus abogados ante la Corte Suprema el 6 de octubre, según USA Today. Agregaron: “Las pruebas de Howard sobre un funcionamiento intelectual significativamente inferior al promedio no son razonablemente disputables”. El estado respondió que Howard no presentó pruebas suficientes para acreditar que cumple con los requisitos legales para ese tipo de exención. El Tribunal de Apelaciones Penales de Texas rechazó el lunes el último recurso ordinario presentado por la defensa. Ese recurso y la solicitud de suspensión de la ejecución aguardaban el martes una respuesta de la Corte Suprema federal.
Durante el juicio original, la defensa no discutió la autoría del crimen. El abogado Tyrone Moncriffe reconoció que su cliente mató a Swartout y sostuvo que padecía una enfermedad mental. El fiscal Perry Thomas contrarrestó señalando la conducta metódica de Howard: “Jaló el gatillo apuntando a Vickie, y cuando el arma no disparó, amartilló el percutor y volvió a jalar el gatillo”. Thomas también reconstruyó: “Corrió a casa. Se sacó la gorra y la camisa. Se escondió en un clóset de una casa abandonada cercana. Sabe exactamente lo que hizo”. El ranger de Texas L.C. Wilson declaró en el juicio que cuando el asesino fue encontrado escondido en ese clóset —en la casa contigua a la de sus abuelos— “sonreía de oreja a oreja”, según un archivo del Beaumont Enterprise. Los jurados lo declararon culpable de homicidio capital tras menos de tres horas de deliberaciones y rechazaron la opción de encontrarlo no culpable por razón de insanía.
Si la ejecución de Howard se concreta, será la séptima en Texas en lo que va del año. Otros dos están programados para antes del cierre de 2026: el siguiente es John Rubio, condenado por el asesinato de sus tres hijos en 2003, quien también impugnó judicialmente el uso del pentobarbital. Florida encabeza el ranking nacional con 16 ejecuciones en 2026. La inyección letal sigue siendo el método principal en la mayoría de los estados que contemplan la pena capital.
