En varias ciudades europeas, el acceso a la vivienda se ha convertido en un tema central de conflicto social y político. Berlín y Madrid son algunos de los epicentros de las protestas y debates.
La dificultad para acceder a una vivienda se repite en grandes ciudades como Roma, Milán, Madrid, Barcelona, Bruselas o Lisboa. En Berlín, el partido de izquierda Die Linke obtuvo un 25% de los votos en las elecciones del 20 de septiembre, con un programa centrado en la crisis de vivienda. En Madrid, el desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años, generó movilizaciones y llevó al gobierno de Pedro Sánchez a proponer un decreto denominado ‘Maricarmen’.
Según Eurostat, los precios de la vivienda en Europa aumentaron un 53% entre 2010 y 2024, mientras que los alquileres subieron un 25%. Un informe de Franet, red de investigación de la Agencia para Derechos Fundamentales de la Unión Europea, atribuye esta situación a factores como el aumento de precios, el crecimiento de alquileres turísticos, la reducción de inversión en vivienda pública y la insuficiencia de políticas de apoyo financiero.
En Italia, estudiantes universitarios han vuelto a protestar contra los precios de los alquileres. En septiembre, diversas organizaciones lanzaron una ‘Iniciativa Ciudadana Europea’ para reunir 1,2 millones de firmas y exigir leyes que hagan la vivienda asequible, sostenible y justa. La iniciativa busca que la Comisión Europea responda a la demanda.
El papa León XIV, al regresar de Francia, se refirió al caso de la anciana desalojada y afirmó: ‘¿Cuál es el problema en un sistema que permite que una anciana, además con discapacidad o con alguna dificultad sea echada de su casa?’. Agregó que la escasez de vivienda es un problema que ninguna parroquia o diócesis podrá solucionar, y llamó a los líderes políticos a buscar soluciones.
