El texto analiza una iniciativa oficial que plantea federalizar 27 municipios del conurbano bonaerense, en el marco de la campaña política del gobierno nacional en la provincia de Buenos Aires. Se detallan los argumentos constitucionales y las críticas a la medida.
El Área Metropolitana de Buenos Aires, que supera los 13.000.000 de habitantes en una superficie que apenas excede el 1,20% de la geografía provincial, es objeto de una propuesta oficial que plantea la federalización de veintisiete municipios. La iniciativa se enmarca en la campaña política del gobierno nacional en la provincia de Buenos Aires, que ha reinstalado temas como la eliminación del Senado para avanzar hacia una legislatura unicameral, la supresión de tasas e impuestos y una reforma del capítulo municipal, incluyendo la reelección indefinida de los intendentes.
El texto original, firmado por un autor que no se consigna, sostiene que la federalización de estos gobiernos locales constituiría una intromisión inconstitucional, ya que el artículo 75 inciso 30 de la Constitución Nacional se refiere a establecimientos de utilidad nacional, no a municipios. Asimismo, advierte que no debe confundirse el federalismo, que refleja “la unidad en la diversidad”, con federalizar, término que considera una atribución excepcional para fines específicos.
Se menciona que la provincia de Buenos Aires no ha reformado su capítulo municipal y que su gobierno local remite conceptualmente a la Constitución de 1889, cuando la provincia tenía alrededor de 600.000 habitantes. Se citan antecedentes como la Unidad Ejecutora del Conurbano bonaerense, que implementó contribuciones por mejoras compulsivas y generó juicios de apremios y embargos, y el informe Genesis 2000 (CFI), que posibilitó la conformación de nuevos municipios como San Miguel, Ituzaingó o Ezeiza mediante la ley 11.531/94, sin participación de los habitantes.
El texto afirma que el área metropolitana no puede seguir siendo llamada “conurbano” ni “Gran Buenos Aires”, y que su integración supera los límites jurisdiccionales, con flujos, redes e infraestructura que desbordan sus fronteras. Propone la institucionalización del área metropolitana, una regionalización acorde a su idiosincrasia y la consagración de la autonomía de los municipios.
Finalmente, el autor revaloriza la ciudadanía y menciona localidades como Temperley, Quequén, Norberto de la Riestra o Glew como ámbitos de identidad. Sostiene que la provincia de Buenos Aires es la única que no ha reformado su capítulo municipal y que es necesario reivindicar la plenitud cívica.
