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Alberto Mayol: la alianza de Pinochet con Inglaterra es política de Estado en Chile y Malvinas debilita la competencia con Argentina por la Antártida

El sociólogo chileno Alberto Mayol analizó en Modo Fontevecchia las tensiones internas en el gobierno de José Antonio Kast por su acercamiento a Javier Milei y la histórica relación con el Reino Unido. Sostuvo que la posición sobre Malvinas y la Antártida forma parte de una estrategia de Estado que excede las coyunturas políticas.

La relación entre Chile, Argentina y el Reino Unido vuelve a quedar atravesada por la cuestión de Malvinas y por sus implicancias geopolíticas en el Atlántico Sur y la Antártida. En ese marco, el sociólogo y analista político chileno Alberto Mayol analizó las tensiones que genera dentro de Chile el acercamiento del gobierno de José Antonio Kast a la Argentina de Javier Milei, frente a una relación histórica con el Reino Unido que, según explicó, excede las coyunturas políticas.

En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Mayol repasó la posición que Chile mantuvo durante la guerra de Malvinas, la alianza entre Augusto Pinochet y Margaret Thatcher y su posterior consolidación como una política de Estado. Además, explicó cómo la disputa por las proyecciones antárticas de ambos países forma parte de ese entramado y analizó las dificultades que enfrenta el gobierno chileno en su primer año de gestión.

Alberto Mayol es un sociólogo, analista político, escritor y académico chileno, reconocido como uno de los intelectuales y observadores públicos más influyentes en el debate sobre el modelo social, económico y político de su país. Se desempeña como académico asociado en la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago de Chile. También dirige el Centro de Investigación, Sociedad, Economía y Cultura. Es cofundador del proyecto de análisis político y pedagogía Centro del Poder La Casa Nostra.

Jorge Fontevecchia: Alberto, Jorge Fontevecchia, los saludo. Un gusto poder estar conversando con usted. Le vamos a pedir que, de la manera más didáctica, nos ayude a comprender las diferencias políticas que explican cómo el presidente Kast tiene muy buena sintonía con el presidente Milei. De hecho, hace pocas semanas estuvieron allí aunando vínculos y, simultáneamente, en Punta Arenas pareciera haber, por parte del alcalde de esa ciudad, de esa zona, una política distinta. Por lo que nos cuentan, no son del mismo partido y tienen una oposición entre el gobernante de Punta Arenas y el presidente de Chile, pero tenemos miedo de simplificar en exceso nuestra visión del otro lado de la cordillera. Así que le pedimos que nos ayude a comprender qué significa esta cercanía de Punta Arenas a Malvinas en el momento que, casualmente, el gobierno nacional de Chile se manifiesta a favor de Argentina en la causa de Malvinas.

Alberto Mayol: Bueno, todavía eso es una noticia en desarrollo, en tanto la postura no está compartida por todos los ministros, según lo que se vislumbra. Es decir, la articulación de Chile con Argentina para el tema de Malvinas tiene muchísimo rechazo entre personal del mundo de la inteligencia, del mundo militar y, por tanto, es un avance en las relaciones que no parece tener un sustento suficiente. Es un avance que podría significar que se lleguen a ciertos acuerdos, a negociaciones conjuntas, que podría permitir eventualmente que ambos países pudieran tener mayor autonomía respecto a otras naciones a la hora de tomar decisiones respecto al tema de la Antártica. Todo eso podría ser, pero eso requiere confianza entre las partes y no está claro, al menos en el caso chileno —en el caso argentino, ustedes tienen más antecedentes—, no está claro que esa confianza esté sobre la mesa. Lo que hay, básicamente, es una cierta cercanía política que está mediada también con una relación por Estados Unidos, y esa relación con Estados Unidos está siendo compleja para Chile. El ministro de Relaciones Exteriores acaba de ser interpelado en el Congreso y su estrategia fue una estrategia que probablemente debería haber molestado a Estados Unidos, porque su estrategia fue básicamente decir que las cosas a las que se han unido, como el Escudo de las Américas, en realidad no significan nada. Y yo supongo que para Estados Unidos que le digan eso no es precisamente lo que esperan cuando han hecho un gran alarde respecto a ese proyecto. Cuesta pensar que le parezca bien que una parte diga: “Bueno, en realidad no es una firma y, si lo fuera, tampoco es importante porque es una declaración”, y esta declaración es una declaración. En realidad, a nosotros no es vinculante. No sé, es y no es. Entonces, en realidad, hoy día el gobierno de José Antonio Kast está en una duda existencial respecto a qué hace con sus relaciones exteriores, más bien atemorizado por las presiones tanto de China como de Estados Unidos y por la sensación de que en el continente también hay novedades en el armamento de Argentina, en el caso peruano, en general. Hay una sensación de que Chile no tiene ninguna posición como la que tenía, en la cual más o menos manejaba las variables a su alrededor.

JF: O sea que lo que usted nos está contando, Alberto, es que no es simplemente un cruce entre el gobierno de Punta Arenas y el presidente, sino dentro del gobierno nacional el presidente está solo, para decirlo de alguna manera, o está en minoría respecto del apoyo a Milei en el tema de Malvinas, que es más una cuestión de afinidad ideológica entre los presidentes, pero no del gobierno completo de Chile.

AM: Claro, hay una afinidad ideológica en los temas económicos, por cierto. Hay una afinidad política de ser miembro de una generación que logra derrotar a la derecha histórica en ambos lugares, pero aparte de eso, la construcción de una eventual solución de los problemas históricos, limítrofes y de las futuras problemáticas, como el tema de la repartición del territorio antártico, todo eso está bastante enrevesado. Y no nos olvidemos que Chile ha mantenido una línea recta en su relación con el Reino Unido desde la independencia en adelante, nunca tuvo un momento de ruptura. Hubo un momento que fue duro para Inglaterra en particular, cuando algunos actores de Chile, a mediados del siglo, cuando ven a Estados Unidos tan potente, empiezan a jugar bastante con Estados Unidos, pero nunca fue un rechazo ni fue una relación que se estuviera distorsionando. Esta situación, donde Chile siempre ha aparecido de manera más o menos elegante, según la época, apoyando la situación de Malvinas y el Reino Unido, produce un problema porque, además, se considera que es un activo, no solo estratégico, sino estratégico, político, territorial, sino que también muchas veces en un ámbito económico. Tal vez no es grande para el PIB del país, por cierto, pero sí ayuda mucho a la región de Magallanes. Entonces, todo ese tipo de elementos están sobre la mesa y es parte del análisis. El gobierno, no se puede decir que esté en minoría el presidente, tampoco se puede decir que esté en mayoría, simplemente no se sabe, pero hay suficientes señales de ministros que están mostrando que no están de acuerdo y hay suficientes señales, sobre todo de retirados del mundo de las Fuerzas Armadas, que dicen: “Bueno, pero esto, ¿de dónde salió?”, porque esto es una trayectoria histórica en la cual tenemos una relación muy sólida.

JF: Entonces, a ver si interpretó, la posición durante la guerra de Malvinas de Pinochet con Margaret Thatcher, ¿es más una política de Estado en Chile que una situación puntual?

AM: Quedó instalada como una visión general de que había sido una jugada conveniente, necesaria, y que esa jugada, de alguna manera, debía preservarse. Y, por tanto, se convirtió en una política de Estado.

JF: O sea, así como parte de la economía de Pinochet se mantuvo como una cuestión de Estado, o como algo aceptado por la democracia, de la misma manera, la alianza estratégica con Gran Bretaña.

AM: Por supuesto, porque la estrategia, desde el punto de vista territorial, es que si Argentina tiene más cosas que mostrar narrativamente, jurídicamente, como, por ejemplo, si tiene un tren de islas vinculadas, eso le da una proyección antártica mucho más fuerte, y entonces Chile pierde la disputa de la pretensión antártica que comparte en gran parte con Argentina. Por tanto, todo ese juego era parte de una estrategia general. Y, por tanto, digo, se convierte en política. No en el sentido de una declaración, sino que se convierte en el sentido de una estrategia establecida.

JF: Se comprende mucho mejor, Alberto. Realmente usted está siendo muy didáctico. Déjeme comprender cómo le va, desde su perspectiva, al presidente Kast en este primer año de gobierno. ¿Cómo evalúa la sociedad su performance y usted mismo?

AM: Es un gobierno que ha tenido un mal inicio, confuso. No ha tenido una crisis. No le pasó lo que le pasó a Gabriel Boric, que a los seis meses perdió un plebiscito fundamental y se le cayó su estantería de cuál era el proyecto. Sin embargo, quizás esa caída le ayudó a Boric a tener que replantearse y construir una mirada más modesta respecto a lo que podía hacer. Y, eventualmente, eso en algún punto significó que pudiera mantener controlado a su grupo más radical, en términos de las cosas que se podían hacer. Y eso generó una cierta tranquilidad. En el caso del presidente Kast, su situación es más compleja porque su sector, el sector de la ultraderecha, es un sector que está muy radicalizado y que quiere que se hagan las pruebas que demuestren que este gobierno va a cumplir su proyecto. Algunas de ellas son muy identitarias. Por ejemplo, la posibilidad de indultar a personas que están presas, que los consideran presos políticos, por violación a los derechos humanos. Casos que tienen cientos de años de condenas por situaciones bastante graves y que, sin embargo, dicen: “Bueno, pero dé la demostración de que nosotros vemos esto como un presidio político e indúltenlo”. Ese grupo es muy pequeño, pero tiene mucho peso en la interna porque ese grupo pequeño fue el que solidificó el proyecto, el que lo construyó desde el principio y el que estuvo con José Antonio Kast desde el principio, quien decía esta misma cosa. Por otro lado, hay temas que tienen que ver con que prometió que rápidamente se iba a solucionar el tema de los migrantes, que rápidamente se iban a solucionar los temas económicos, que él consideraba que prácticamente, con su presencia y con una impronta de autoridad y de orden, esto se iba a solucionar. La economía entró técnicamente en recesión. En este gobierno, el gobierno de Boric había estado muy mal, pero nunca entró en recesión. Todavía puede culpar a Boric, todavía lo puede hacer, sería legítimo porque ha pasado poco tiempo, pero él había dicho que esto se iba a resolver más rápido. Y en temas de seguridad y en temas de migraciones ha mostrado mucha confusión en su toma de decisiones, y se ven soluciones que no han sido tan relevantes. Entonces, ha tenido un gobierno difícil. Hoy día las encuestas están marcando su punto más bajo, en niveles de 30% más o menos, dependiendo de la encuesta. Algunas 25, otras 35, pero más o menos 30%, que es lo que tuvo todo el tiempo, en todo caso, Boric, tampoco tuvo más. Pero para ser primer año y sin haber tenido una crisis muy relevante que viniera desde afuera, sino que sus crisis fueron internas, errores de los ministros, salidas de ministros por simplemente incapacidad, todo ese tipo de cosas han generado un clima muy poco adecuado. Y esta situación, ojo con esto, esta situación relativa a la soberanía es complicada para el presidente Kast, porque es su gran promesa original, el patriotismo, y resulta que él aparece con esta alianza con Argentina y con la alianza con el Escudo de las Américas, más bien siendo un jugador secundario, no el que lidera esa relación, sino que es aquel que la recibe y que no es capaz de decir, porque de hecho se le critica mucho en Chile, que no haya logrado que Milei borrara, anulara el decreto que establecía las posiciones respecto a la situación chilena, limítrofe, y entonces eso le pareció, eso ha aparecido como una debilidad. Y pasa lo mismo con el Escudo de las Américas, que, como dice acá en Chile, no tiene mucha importancia, pero le da importancia estando en Estados Unidos, entonces no se entiende y se ve como otro acto de debilidad. Y algo que un personaje de mayor autoridad, un liderazgo que busca mayor autoridad, no puede tener, es mostrar esa debilidad.

JF: Perdóneme, ¿a cuál se refiere el caso de que Milei tenía que sacar discusiones sobre temas limítrofes? ¿A cuál es que se refiere particularmente, Alberto?

AM: Llegó un, apareció un documento desde Argentina que planteaba una visión revisionista, ¿no era?

JF: Ah, creo que es el jefe, uno de la Armada, que planteaba que el estrecho de Magallanes no era exclusivamente chileno. Lo entiendo. Ahí no es que haya ningún documento, sino una manifestación de un funcionario importante de las Fuerzas Armadas argentinas, claro.

AM: Claro, entonces, frente a eso había que mostrar una cierta fortaleza. Hubo unos días de confusión, al final el tema se dio por resuelto, pero en Chile se esperaba, o el gobierno había prometido, que con la visita de Milei a Chile eso iba a quedar aclarado y que iba a haber una declaración por parte del gobierno de Javier Milei, y esa declaración no se hizo.

JF: ¿Y cómo ven a Milei en particular los chilenos hoy?

AM: En general, cuando recién partió, tenía, nosotros a veces lo medimos, le ponemos calificaciones a los presidentes extranjeros, y efectivamente tenía un buen apoyo, era un apoyo más o menos importante. Ahora está en medianía de tabla, no está mal, pero no es un líder internacional. Le gana con distancia, por ejemplo, Lula, Bukele, por cierto. En general se le ve como un líder ya a nivel medio, más normalizado, no aparece con números críticos, pero efectivamente ha bajado bastante su evaluación.

JF: Bueno, le agradecemos mucho, Alberto, y fue muy claro desde el punto de vista geopolítico al comprender cuáles son los conflictos inmanentes que existen respecto de la Antártida y que, de alguna manera, colocan a Malvinas como parte de eso. Muy, muy gentil, valoramos su aporte y nos mantenemos en contacto y nos colocamos a la recíproca con lo que podamos ser útil de Argentina.

AM: Gracias, Jorge.

JF: Gracias.

LMM

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