El presidente de China, Xi Jinping, arribó el miércoles a la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington, donde fue recibido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump. La visita coincide con la extensión de la tregua comercial entre ambos países hasta el 10 de enero.
El presidente de China, Xi Jinping, llegó el miércoles por la tarde a la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington, donde fue recibido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump. La ceremonia incluyó alfombra roja, himnos, saludo militar, 21 salvas de artillería y el sobrevuelo de dos bombarderos B-1.
Según la agencia estatal Xinhua, Xi afirmó a su llegada que China y Estados Unidos deben ser “socios, no rivales”, y sostuvo que la “gran revitalización de la nación china” y el objetivo de Trump de “hacer grande de nuevo” a Estados Unidos pueden avanzar en paralelo y reforzarse mutuamente.
Wu Xinbo, decano del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Fudan, señaló al diario local The Paper que el recibimiento refleja la importancia que Trump concede a la visita y su “respeto” hacia el presidente chino. Según Wu, Trump puede considerar que el viaje de Xi le haga “ganar puntos” antes de las elecciones de medio mandato de noviembre, en un contexto de presiones internas y externas. Además, a juicio de Wu, con este recibimiento el republicano buscaría “compensar” la imposibilidad de agasajar a Xi en su nuevo salón de banquetes, un proyecto lastrado por retrasos en la construcción.
El gesto coincidió con el anuncio del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, de que ambos países acordaron extender hasta el 10 de enero la tregua comercial alcanzada el año pasado en la ciudad surcoreana de Busan, que expiraba el 10 de noviembre.
John Gong, profesor de Economía de la Universidad de Negocios Internacionales y Economía de Pekín, declaró al rotativo hongkonés South China Morning Post que, aunque la prórroga de dos meses es “más breve” de lo esperado, supone una “señal positiva” de que ambas partes “pueden gestionar sus diferencias”.
Por su parte, Diao Daming, profesor de la Universidad Renmin, indicó al mismo medio que el recibimiento es una señal de la prioridad que Washington otorga a la cumbre y consideró que la extensión de la tregua preserva una “ventana de oportunidad” para avanzar en el diálogo. “La comunidad internacional espera, sin duda, que China y Estados Unidos sigan buscando puntos en común y que, en última instancia, logren un acuerdo comercial a largo plazo”, aseguró Diao.
Pese al tono inicial de la visita de Xi, el viaje llega con una agenda cargada de fricciones, desde los aranceles y las tierras raras hasta Taiwán, la inteligencia artificial y las guerras en Irán y Ucrania.
