La colección de fósiles de Chris Moore, con 318 ejemplares del Jurásico Inferior, fue adquirida por el Museo de Historia Natural de Abu Dabi. En paralelo, ciudades chinas como Zigong fabrican dinosaurios animatrónicos para exportación. El fenómeno también alcanza a Quito, donde funcionan exhibiciones con dinosaurios mecánicos.
El 8 de agosto, la prensa británica informó la venta al Museo de Historia Natural de Abu Dabi de una colección de fósiles del Jurásico Inferior reunida en el Reino Unido por el coleccionista privado Chris Moore. La colección está compuesta por 318 ejemplares, entre ictiosaurios, peces, artrópodos y otros organismos marinos procedentes del Lias, estratos de la Costa Jurásica, Patrimonio Mundial de la Unesco.
Moore, residente en Dorset, recorrió durante décadas los acantilados de Lyme Regis. Instituciones británicas manifestaron interés en adquirir la colección, pero no contaron con los fondos necesarios. Especialistas del país señalaron la venta como una pérdida para el patrimonio nacional. Otros señalaron que no existían leyes que impidieran la operación.
Los museos, el mercado y el turismo mantienen relaciones comerciales desde el siglo XIX. La paleontología ha estado vinculada a transacciones comerciales. En el caso de la colección Moore, la novedad reside en la reorganización del mapa de la riqueza y la incorporación de los fósiles en circuitos globales de las industrias del lujo, el entretenimiento y el bienestar. En el Reino Unido, los fósiles permanecen bajo dominio de la propiedad privada, sujetos a leyes de herencia y compraventa.
El Museo de Historia Natural de Abu Dabi, inaugurado en 2025, es un emprendimiento del grupo Miral, que gestiona atracciones como Ferrari World, Warner Bros, SeaWorld y la futura Disneylandia. Diseñado por el estudio Mecanoo, con sede en Delft, Países Bajos, el museo se inspira en formaciones geológicas y wadis. Su programación incluye sesiones de meditación sonora y clases de yoga bajo saurópodos en el atrio principal.
En las últimas décadas, ciudades chinas como Zigong, en la provincia de Sichuan, se especializaron en la fabricación de dinosaurios animatrónicos, esqueletos artificiales y escenarios prehistóricos para museos, parques temáticos, zoológicos, centros comerciales y exposiciones itinerantes. Los fabricantes afirman contar con equipos de ingenieros, escultores y especialistas para garantizar la fidelidad anatómica y paleontológica. Zigong exporta saurópodos, tiranosaurios y pterosaurios a Alemania, Suiza, Francia y Rumania, entre otros países.
En Quito, desde 2001 funcionan exhibiciones de bestias prehistóricas en el Parque de La Carolina, con el Museo Interactivo de Dinosaurios, iniciativa del Municipio ejecutada por la Fundación Mundo Juvenil. En el verano ecuatoriano reciente, el Jardín Botánico del parque instaló un Jardín Jurásico con dinosaurios mecánicos, esculturas fijas y títeres manipulados por operadores.
Los fósiles, sus réplicas y sus narradores se desplazan entre comercio, ciencia, espectáculo y turismo. Durante el siglo XX, compañías petroleras utilizaron la imagen de dinosaurios como emblema. En Abu Dabi, los saurópodos integran un programa de bienestar y entretenimiento.
Sobre la firma
Investigadora principal del CONICET en el Museo de La Plata. Historiadora de la ciencia, en particular de los museos, de la paleontología y de las colecciones de historia natural. Su libro Trash to Treasure se publicará próximamente en la Serie Elements de Cambridge University Press.
