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María Cecilia Ponce, nutricionista: “La longevidad depende un 75% del estilo de vida y solo un 25% de la genética”

La alimentación es un factor fundamental que puede modular el envejecimiento celular, señaló la especialista durante el Summit de Salud organizado por LA NACION.

La expectativa de vida en la Argentina es de las más altas de Latinoamérica y ronda los 77 años. Sin embargo, aunque se trata de un indicador relevante, no es el único a tener en cuenta a la hora de hablar de longevidad.

“Hay una diferencia entre la expectativa de vida de la población y la expectativa de vida saludable”, señaló María Cecilia Ponce, licenciada en nutrición especializada en nutrigenética y autora del libro La Edad que Elegimos, durante la sexta edición del Summit de Salud organizado por LA NACION.

En este sentido, la especialista explicó que, de esos 77 años de expectativa de vida promedio, no todos se pueden transitar con salud, autonomía y bienestar. “Son 11 años de vida no saludable”, remarcó, y planteó un interrogante: “Vivimos más años, pero ¿vivimos mejor?”.

Aunque muchas personas suelen asociar los problemas que aparecen durante la vejez con la genética, Ponce señaló que esta explica solo una parte del proceso. “Se estudia y cada vez es más pequeño el porcentaje de responsabilidad que tiene la genética para transmitir patologías o enfermedades monogénicas”, resumió.

En números, según señaló, la manera en que se transita la longevidad depende aproximadamente en un 25% de la genética y en un 75% del estilo de vida.

El poder de la alimentación

“La alimentación es un factor fundamental que puede modular el envejecimiento celular”, afirmó Ponce, y agregó que constituye uno de los principales factores capaces de intervenir sobre distintos procesos biológicos. En ese marco, introdujo el concepto de “medio ambiente”, entendido en un sentido amplio: incluye, entre otros factores, los medicamentos que se consumen, el descanso, la exposición a determinadas sustancias, la actividad física y la alimentación.

Pero remarcó la importancia del factor alimentario. “La nutrición es un factor ambiental al que todos estamos expuestos varias veces al día”, distinguió la especialista. Por eso, remarcó la importancia de elegir adecuadamente los alimentos.

La propuesta va más allá de ver la alimentación como una fuente de macronutrientes, calorías, proteínas y grasas, sino que, según afirmó, hay que considerarla como una herramienta de señalización para el organismo. “De acuerdo al alimento que elegimos, incorporamos señales, información biológica y estímulos epigenéticos”.

La alimentación está muy relacionada con los mecanismos vinculados al envejecimiento, según la especialista. “Se puede modular el envejecimiento de las células eligiendo el alimento correcto”, señaló.

Explicó que determinados componentes de los alimentos pueden intervenir en mecanismos epigenéticos, es decir, procesos que regulan la manera en que se activan o desactivan determinados genes sin modificar el ADN. Entre ellos se encuentran la metilación, que puede reducir la actividad de ciertos genes; la acetilación, que puede facilitar su expresión; y las modificaciones del ARN, que influyen en cómo se procesa y utiliza la información genética. “Se pueden silenciar aquellos genes que confieren susceptibilidades y potenciar los componentes que nos confieren beneficios”, indicó e identificó tres procesos sobre los cuales las decisiones alimentarias pueden tener influencia: la glicación, la inflamación y el microbioma intestinal.

  • Glicación: recomendó reducir el consumo de azúcares, priorizar comidas completas que combinen proteínas, fibras y grasas, y caminar después de comer.
  • Inflamación: está relacionada con el tipo de grasas que se consumen, entonces aconsejó priorizar alimentos reales, consumir más omega 3, reducir los alimentos ultraprocesados que son ricos en omega 6, reducir los azúcares y los edulcorantes artificiales.
  • Microbioma intestinal: con los alimentos se puede modular su composición. El peso corporal, el estrés oxidativo y los desbalances glucémicos son procesos que con decisiones alimentarias correctas se pueden modular.

“Hoy vemos que el alimento modula el microbioma intestinal, y ese microbioma intestinal tiene diálogo profundo con cada una de nuestras células, modulando la expresión de nuestros genes y confiriendo mayor longevidad”, sintetizó Ponce y recomendó prestar atención si realmente se está nutriendo ese microbioma a través de las herramientas que se disponen. Entre ellas, la comida real, el descanso, los hábitos adecuados, el manejo del estrés y el contacto con el sol.

Para la nutricionista, además, no solo importa qué alimentos se eligen, sino también cuándo se consumen, cómo se combinan y en qué momento del día. “Esto va a hacer que tengamos menor estado inflamatorio, mejor estado de activación antioxidante y, por lo tanto, podamos estimular nuestra longevidad y tener mayor calidad de vida y bienestar”, resumió Ponce, y concluyó con una pregunta: ¿Qué edad construimos con nuestras decisiones?, y ¿cómo incorporamos esas decisiones adecuadas para tener longevidad?

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