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José Martí: el legado del filósofo cubano que reivindicó la ayuda al prójimo

A 130 años de su muerte, las ideas del escritor y héroe nacional cubano mantienen vigencia. Nació en La Habana el 28 de enero de 1853 y murió en combate el 19 de mayo de 1895.

La prosa del escritor, pensador y héroe nacional cubano José Martí (1853-1895) pasó por la mirada y el corazón de millones de lectores. Fue uno de los precursores del Modernismo Literario Hispanoamericano a fines del siglo XIX y su pluma trazó las ideas que lo llevaron a ser el “Apóstol de la Independencia” en su Cuba natal.

Hijo de españoles, José Julián Martí Pérez nació en La Habana el 28 de enero de 1853. Tenía 16 años cuando fue condenado a seis años de prisión por escribir una carta donde calificaba de traidor a un compañero de escuela por alistarse en el ejército español.

Estaba previsto que fuese encarcelado en el marco de la primera guerra de Independencia cubana (1868-1878) -conocida como “Guerra de los Diez Años”-, pero gracias a la gestión de su padre fue deportado a España.

Poeta, periodista y político: el multifacético José Martí

Martí se asentó primero en Madrid y luego en Zaragoza, donde estudió las carreras de derecho civil, filosofía y letras. Fue en esos tiempos de primer destierro que publicó el drama social “La Adúltera” (1873).

Desde entonces fue un trotamundos fugaz: estuvo en París, luego en Nueva York, y finalmente llegó a México. En Veracruz se reunió con algunos familiares y entabló una amistad con el abogado, político y funcionario público mexicano Manuel Mercado, quien se convirtió en su mayor confidente.

En aquella estancia en la ciudad mexicana conoció a Carmen Zayas Bazán, cubana de una acaudalada familia que también había emigrado a México, de quien se enamoraría y se convertiría en su esposa años más tarde.

Martí se fue a Guatemala para trabajar en la Escuela Normal Central como catedrático de Literatura y de Historia de la Filosofía, pero retornó a México para contraer matrimonio con Carmen el 20 de diciembre de 1877.

Regresó a Cuba en 1878, año en que nació el único hijo del matrimonio, José Francisco. En septiembre de 1879 nuevamente fue acusado de conspiración y deportado, por lo que regresó a Nueva York y poco después también viajaron su esposa y su hijo.

En 1880 fue nombrado vocal del comité revolucionario cubano y en la ciudad estadounidense fue donde la pluma del escritor cubano adquirió más renombre.

Fue un fiel seguidor de las ideas emancipadoras de “El Libertador”, Simón Bolívar, y promotor de los sueños de independencia y escribía sobre la idea de “Nuestra América”, unida y soberana frente al colonialismo y al expansionismo.

Sus artículos y crónicas fueron publicados en los medios gráficos más importantes de Latinoamérica. Tanto como político, filósofo y periodista, su pluma se leyó en los principales medios gráficos del continente y construyó un gran legado literario de poemas y ensayos.

El dualismo de la humanidad, en la poesía sin tiempo de José Martí

En la poesía de José Martí aparece continuamente la visión dualista de la humanidad: conviven la realidad y el idealismo; el espíritu y la materia; la verdad y la falsedad; la luz y oscuridad; la conciencia y la inconsciencia.

“Los poemas de Ismaelillo” (1882), un libro dedicado a su hijo, se refleja la debilidad y la inocencia del niño, pero juntas funcionan como una fortaleza.

La tensión moral y ética constante están presentes en muchas de sus obras. El remedio a aquella pugna continua para Martí recaía en la convicción de que la grandeza moral siempre nace de la vocación de servicio.

En su ensayo Maestros ambulantes, publicado en mayo de 1884 en la revista La América de Nueva York, desarrolló sus pensamientos y reflexiones sobre la educación y los valores humanos que sostienen la dignidad de cada ser.

“Ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad. Cuanto más se hace por los demás, más se engrandece el alma”, expresó en uno de los fragmentos, que también aparece en sus Obras Completas, la recopilación epistolar más grande que se hizo de su prosa.

“Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”, es otra de las frases de aquel célebre ensayo.

Ambas citas reflejan el pensamiento martiano: la empatía y la participación en la vida cívica como principal para el desarrollo personal y colectivo.

En dirección opuesta al individualismo extremo de la sociedad moderna, aquella máxima mantiene su intocable vigencia y resurge cada vez que el altruismo aflora y engrandece a todas las partes involucradas.

Fiel a sus ideas, desde el exilio Martí unificó a las distintas facciones cubanas para fundar el Partido Revolucionario Cubano y organizar la llamada “Guerra Necesaria” de 1895.

Desembarcó en Cuba para luchar contra las tropas españolas y murió en combate el 19 de mayo de 1895 en la Batalla de Dos Ríos a los 42 años, convirtiéndose en un símbolo de heroísmo imperecedero en la isla.

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