El psicoterapeuta español Rafa Guerrero, especializado en trauma, apego y adicciones tecnológicas, brindará una conferencia en Buenos Aires el 7 de octubre. En diálogo con Clarín, explicó su definición de trauma, el rol de los adultos en la infancia y las posibilidades de sanación.
El psicoterapeuta español Rafa Guerrero, especializado en trauma, apego y adicciones tecnológicas, visitará Buenos Aires el 7 de octubre para dictar la conferencia “Las heridas invisibles: lo que no ves también dirige tu vida” en el Palacio San Miguel. Antes de su llegada, dialogó con Clarín sobre su enfoque respecto al trauma y la salud mental.
Guerrero sostiene que el trauma no se limita a acontecimientos disruptivos y fácilmente identificables, como accidentes o agresiones. Según su exposición, existe un “trauma complejo” o “del desarrollo” que corresponde a situaciones cotidianas de vinculación entre adultos y niños, como el chantaje, la mentira, la humillación o el castigo habitual. Estas vivencias, afirmó, suelen estar normalizadas y resultan “invisibles”.
El profesional indicó que “el 100% de la población está traumada o traumatizada” por algún acontecimiento, y describió a la sociedad como “traumatizada y traumatizante”, en tanto tiende a reproducir estos patrones de generación en generación.
En su explicación, Guerrero diferenció entre el acontecimiento en sí y el rol de los adultos que rodean al niño. Señaló que lo que convierte un hecho impactante en traumático es la “ley del silencio”, es decir, cuando el entorno no aborda lo sucedido, no lo verbaliza ni lo contiene. Puso como ejemplo un caso de abuso sexual: si el entorno lo reconoce, lo trabaja con el niño y no actúa como cómplice, es posible que no se convierta en trauma. En cambio, una situación menor, como un susto por un perro, puede volverse traumática si el adulto actúa “como si nada hubiera ocurrido”.
Consultado sobre las motivaciones de esa actitud parental, Guerrero mencionó el miedo al sufrimiento de los hijos y la dificultad para gestionar emociones como la tristeza. Señaló que muchos padres intervienen para evitar que el niño conecte con esa emoción, lo cual consideró un error, ya que el niño necesita aprender a atravesar esas experiencias.
En cuanto a la identificación de estos traumas en la adultez, Guerrero explicó que no siempre hay memoria explícita, pero que “el cuerpo lleva la cuenta”. Afirmó que la información de las primeras experiencias queda almacenada, aunque no haya recuerdo consciente. En su práctica clínica, dijo, los pacientes suelen llegar con síntomas actuales como ansiedad, depresión o insomnio, y consideró que la pregunta central debería ser “¿qué te pasó?” en lugar de limitarse a los síntomas.
El psicoterapeuta sostuvo que el trauma se puede sanar, pero que el abordaje no debe centrarse únicamente en el síntoma, sino en las causas subyacentes. “El problema no es la ansiedad, el problema es lo que te causa la ansiedad”, declaró.
Rafa Guerrero es autor del libro Adictos a las pantallas. Su conferencia en Buenos Aires está programada para el miércoles 7 de octubre a las 19.30.
