El cantante brasileño Ney Matogrosso, de 85 años, mantiene una reserva privada de aproximadamente 80 hectáreas en Saquarema, Río de Janeiro, donde asegura haber liberado más de 10.000 animales silvestres.
El cantante brasileño Ney Matogrosso mantiene una propiedad de aproximadamente 140 hectáreas en Sampaio Corrêa, distrito de Saquarema, en el estado de Río de Janeiro, Brasil. Dentro de ese terreno, dos áreas protegidas suman cerca de 80 hectáreas de Bosque Atlántico, uno de los ecosistemas más diversos de Brasil.
Parte del lugar fue reconocida oficialmente como Reserva Particular del Patrimonio Natural (RPPN), categoría que establece la protección permanente del terreno. La RPPN Mato Grosso II fue reconocida en 2008 y posee alrededor de 53 hectáreas. Con posterioridad, otros registros vinculados al cantante señalaron la existencia de una segunda reserva, por lo que la superficie protegida alcanza aproximadamente las 80 hectáreas.
Según declaraciones de Matogrosso a La Nación, la propiedad funciona como zona de liberación de fauna recuperada. “Más de 10.000 animales ya fueron devueltos a la naturaleza dentro de la propiedad”, afirmó. El número corresponde al testimonio del músico; no se difundió un registro público detallado con fechas, cantidades y especies.
Las especies liberadas incluyen pecaríes, zorros de monte, boas y otros ejemplares característicos del Bosque Atlántico. La liberación de animales silvestres requiere evaluaciones veterinarias, autorizaciones ambientales y estudios previos del hábitat. “No se trata solamente de abrir una jaula: cada animal necesita encontrar un ambiente en el que pueda vivir”, explicó Matogrosso.
La propiedad conserva vegetación nativa, fuentes naturales de agua y espacios aptos para diferentes especies. “Beber el agua directamente de las fuentes es uno de los mayores placeres que tengo”, contó el artista. También destacó la tranquilidad del entorno: “El silencio de la mata es mejor que cualquier viaje internacional”, sostuvo.
La creación de una RPPN impide que el área sea utilizada posteriormente para loteos, pasturas o emprendimientos incompatibles con la conservación. El compromiso permanece vigente de manera indefinida y acompaña legalmente al inmueble, incluso ante un eventual cambio de propietario.
Matogrosso comenzó a manifestar a comienzos de la década del 2000 su intención de abrir parte del campo a investigadores y especialistas. “Quería que este lugar sirviera para la investigación y para devolver animales a su ambiente”, señaló.
